Un proyecto más ambicioso para recuperar las marismas de la playa de La Arena. Eso es lo que el Pleno de Muskiz exigirá al Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, que planea acondicionar de nuevo los 190.000 metros cuadrados del estuario del río Barbadun ocupado durante las tres últimas décadas por los 16 gigantescos tanques de combustible de CLH. Según las previsiones, los trabajos arrancarán en los próximos meses, con un coste de 600.000 euros y un plazo de ejecución de nueve meses.
«El origen de la polémica fue el relleno que se hizo de la marisma original para acoger CLH, y ahora pedimos que no se siga un criterio economicista para su recuperación», demandó el concejal de Medio Ambiente, Marcos Cucó. El edil advirtió que la presencia de medio metro de tierra puede cambiar completamente el ecosistema de la marisma, ya que ésta necesita quedar cubierta por las mareas con cierta frecuencia para que se desarrolle en ella una flora y fauna propias.
Según explicaron los responsables municipales, el plan del Gobierno central prevé acondicionar únicamente 64.200 metros cuadrados de terreno como marismas, frente a los 99.700 destinados a zonas verdes y arbolado, que resulta mucho más «barato», ya que no obliga a retirar las tierras del relleno practicado hace tres décadas. «La proporción debería de ser como mínimo al revés», recordó Cucó.
Barrera acústica
El terreno dedicado al estuario no es la única pega del Ayuntamiento al plan de Costas. Desde el Consistorio también criticaron la creación de una barrera acústica demasiado alta -hasta 12 metros en su punto más elevado- en los 20.000 metros cuadrados que se acondicionarán como zona de dunas. «Es positivo aislar el ruido de la carretera para que aniden las aves, pero al final lo que pretenden hacer es plantar allí toda la tierra que van a retirar para recuperar las marismas aunque resulte excesiva», acusó el concejal de Medio Ambiente quien, aunque reconoció que el Ministerio tendrá la última palabra en todas las decisiones, pidió «más consenso». «No se puede olvidar que está en terreno de Muskiz», apuntó. Además, recordó la advertencia realizada este verano por el grupo ecologista Izate sobre el peligro de que plantas invasoras desplazaran a las autóctonas en la futura marisma.
Por su parte, el grupo municipal del PSE rechazó posicionarse en contra del plan «porque no tenemos capacidad para modificarlo», admitió su portavoz, Fernando Martín.