Gordon Brown defendió ayer la misión militar británica en Afganistán e insistió en que Reino Unido «no puede, no debe y no se marchará» del país centroasiático. En un discurso pronunciado en el Real Colegio de Estudios de la Defensa, en Londres, a raíz de la preocupación por el alto número de víctimas entre los soldados desplegados, el primer ministro aseguró que la acción militar es la «primera línea de defensa» contra posibles ataques terroristas. Pero reconoció que su estrategia no está exenta de «peligros y riesgos», al tiempo que confió en que el presidente, Hamid Karzai, ayude a combatir la corrupción.
El jefe de Gobierno de Londres advirtió asimismo de que la red terrorista Al-Qaida aún prosigue con los complots para atentar contra el territorio británico a través del entrenamiento de terroristas. «No es fácil, la elección no es simple. No hay una estrategia que esté exenta de peligros o riesgos. Pero ésa es la responsabilidad del liderazgo, del Gobierno y de nuestras Fuerzas Armadas. Hacer lo que es necesario, aunque sea difícil, para mantener la seguridad de la población británica», manifestó.
Explicó al tiempo que en los últimos días se ha puesto de acuerdo con Karzai sobre una serie de medidas para mejorar la seguridad, el desarrollo económico y las relaciones con los países vecinos de Afganistán, como Pakistán. Según Brown, la mejor manera de conseguir que las tropas británicas vuelvan a casa es a través del entrenamiento de la Policía y las fuerzas afganas para que asuman su seguridad. «No abandonaremos la estrategia de preparación porque es lo que distingue un Ejército liberado de uno de ocupación. No un Ejército en oposición a la población local afgana sino un Ejército que apoye a la gente», resaltó.
Cinco puntos
Además, el primer ministro expresó su esperanza de que en su discurso de inauguración, el día 19, Karzai dé a conocer detalles de sus planes para luchar contra la corrupción y mejorar la gobernabilidad del país. «El apoyo internacional -agregó- depende en gran medida de su ambición y de alcanzar cinco puntos importantes: seguridad, gobernabilidad, reconciliación, desarrollo económico y compromiso con sus vecinos».
«Si con nuestra ayuda el nuevo Gobierno de Afganistán completa estas cinco pruebas, habrá cumplido con un contrato esencial con su propia gente. Y se habrá ganado el continuo apoyo de la comunidad internacional, a pesar del continuo sacrificio», añadió. «Si el Ejecutivo -prosiguió- fracasa, no sólo no habrá cumplido con su gente sino habrá perdido su derecho al nuestro apoyo», sentenció.