Transcurrida una semana, ni el Ayuntamiento de Berriz ni el departamento de Salud Pública del Gobierno vasco han localizado el foco contaminante que ha dejado sin agua potable a más del 70% de los vecinos de Berriz desde el pasado día 30 de octubre. Si bien el índice de contaminación por 'hidrocarburos aromáticos policíclicos' ha descendido en los últimos días, continúan con las investigaciones para conocer el origen de estas «filtraciones» y poder subsanar el fallo, apuntaron desde Salud Pública.
Mientras los vecinos siguen sin poder utilizar el agua del grifo para beber o cocinar, aumenta la psicosis en la calle. «Ha sido un desmadre», comentaba Alicia Atutxa, la encargada de un céntrico supermercado de Berriz, que reconocía ayer no dar abasto con las existencias de agua mineral. «Cuando se dio a conocer que el agua estaba contaminada en sólo diez minutos se vació la tienda de botellas de agua y a día de hoy se ha multiplicado de manera considerable su venta».
«Olor a alquitrán»
Tampoco faltan las quejas de los vecinos, molestos porque, aunque se les ha informado de la contaminación, a día de ayer seguía sin solucionarse el problema detectado hace una semana. Además, critican que, pese a pagar puntualmente el suministro de agua pública, durante este tiempo no la pueden utilizar y este aprovisionamiento les está suponiendo un gasto más. Juana Gil, vecina del municipio, se quejaba amargamente de que el agua del grifo sólo sirva «para la limpieza de la casa porque para lavarte la cara deja olor a alquitrán». Beber, lavar los alimentos o cocinar - «y menos mal que tenemos lavavajillas»- lo hacen todo con agua embotellada.
Indignada por la falta de respuesta municipal, aseguró ayer estar «harta» de andar con botellas de un lado a otro. «Deberíamos ir todos los vecinos a reclamar el importe de la factura del agua», se envalentonó a decir. Al otro lado de la vía, que separa a los vecinos afectados por este agente químico, Carmen Merca criticó que desde el lunes, tras el corte de 8 a 11, el agua que llega a sus hogares «tiene un olor extraño». Además, lamentó que el colegio no se enterara hasta el lunes del problema y permaneciera durante gran parte de la mañana sin agua para los escolares. «Eran las 9.30 horas y el agua no había llegado, y lo sé porque yo estaba allí».
Por su parte, el alcalde de Berriz, Jabier Azpitarte, lamentó la situación y reconoció no saber con exactitud cuándo se solventará el problema. «Seguimos a la espera de nuevos resultados», informó.