Hay jugadores que cuando dejan el Baskonia se les añora de inmediato, otros a los que se les agradece los servicios prestados por su profesionalidad y algunos más que hacen emitir un suspiro de alivio general en las oficinas de Zurbano cuando cruzan la puerta de salida hacia otro destino. Will McDonald corresponde a esta última categoría, el ejemplo perfecto de cómo unas condiciones notables para la práctica del baloncesto pueden ser desbaratadas por una cabeza voluble cuando se alcanza el escalón de la élite europea.
El ala-pívot de Nueva Orleans vuelve a Vitoria después de dos temporadas de militancia en el Baskonia que daría para un serial. Desde la polémica inicial respecto a su supuesto matrimonio de conveniencia con una ciudadana española hasta sus críticas airadas a Neven Spahija durante su primer año en Vitoria, McDonald fue un foco constante de problemas para la entidad. Sin embargo, el jugador niega la mayor al ser cuestionado por su notoriedad lejos de la cancha. «No tengo la sensación de que se me conociera más por cuestiones extradeportivas. Hice todo lo posible para ayudar al equipo».
A pesar de su nuevo destino insular, el interior estadounidense sigue siendo un pleito abierto para el Baskonia. El club vitoriano tiene previsto que la corte de arbitraje de la FIBA dirima en los próximos días su denuncia contra el ex jugador por incumplimiento del acuerdo de rescisión pactado el pasado verano. El conflicto se despieza en varias partidas. La entidad azulgrana considera que McDonald le debe 180.000 euros por la liquidación del año de contrato que le quedaba en Vitoria y que quiso anular para probar suerte en las ligas de verano en la NBA. A esa cantidad se suman otros 59.000 euros en concepto de «gastos diversos». Entre ellos, existe una onerosa factura por destrozos en el mobiliario de su casa en la capital alavesa.
Cantidades retenidas
Por otra parte, el Baskonia reconoce que debe a McDonald 103.750 euros por pagos pendientes de su ficha más 14.800 por primas. Son cantidades retenidas ante la mayor magnitud de la deuda del jugador, que, según las estimaciones del club azulgrana, arroja un saldo final de 120.450 euros.
Son los términos defendidos por el Baskonia y sobre los que la FIBA deberá pronunciarse en los próximos días. Ante el pleito abierto, el interior de Nueva Orleans prefiere no aventurar una resolución. «Ya se verá», responde lacónico. Mientras tanto, rememora su pasado en el Baskonia en clave idílica. «Viví dos años maravillosos en Vitoria. Me quedan muchas cosas positivas. Creo que trabajamos tan duro que ahora, donde quiera que vaya, no creo que vaya a entrenar tanto», relata. Su presente insular se resume en un protagonismo recortado por el técnico Pedro Martínez. Promedia por encuentro 7 puntos, 4 rebotes y 16 minutos.