Es un extraño caso de mímesis, no se crean. Hablo del nuevo San Mamés. ¿No han percibido que el debate sobre la financiación del campo se está desarrollando de un modo que imita al juego desplegado cada domingo por el Athletic? Piensen en cómo juega el equipo, en el derroche físico, en los balonazos, en los choques absurdos, en las faltas innecesarias, en los pases que terminan a diez millas náuticas de su presunto destinatario.
Bien, los estudiosos del juego tenemos un nombre técnico para esa filosofía futbolística: el patapún. Y, de un modo misterioso, el patapún ha pasado del césped a los despachos. Comienza a ser una excepción que haya un político que opine sobre San Mamés sin recurrir al pelotazo. Y, bueno, que a ese político no le salga al cruce un rival con los tacos a la altura del gaznate comienza a ser sencillamente imposible.
La última falta innecesaria la cometió José Luis Bilbao al calificar de «ocurrencia» la idea de Julia Madrazo de abrir un polideportivo en el nuevo campo. La propuesta puede ser mejor o peor, pero está formulada por una teniente de alcalde del Ayuntamiento y tiene el respaldo de todos los grupos. Despacharla sin cierto debate previo, como si fuese una fantasía infantil, no es el colmo del 'fair play'. Y jugando de ese modo sólo se consigue una cosa: embarullar más el partido. Dicho y hecho: el Ayuntamiento de Bilbao le recuerda ahora a la Diputación que el 15% del suelo edificado es, por ley, de aprovechamiento municipal. O sea, que está a disposición de la ciudad.
Es cierto que nuestros políticos nunca se han distinguido por su sofisticación discursiva, pero sorprende que, cuando abordan temas secundarios (la educación, la sanidad), no lucen tan motivados como cuando toca fútbol. Quizá la sobreexcitación se explica porque ahora sienten que manejan algo a lo que un buen número de votantes quieren más que al aire que respiran y más que a la madre suya: el Athletic. Digo el nombre del club y siento en la lejanía cómo se disparan las pulsaciones políticas de la provincia. Llegados a este punto del partido, sólo queda una pregunta: ¿tendrá alguien técnica suficiente para bajar el balón y comenzar a combinar con sensatez?