La reforma de los decretos educativos aprobados en la pasada legislatura en los que se fijan los contenidos de todos los niveles de enseñanza y los objetivos de aprendizaje ha abierto un nuevo frente entre el PNV y el Gobierno de Patxi López. El presidente del Euzkadi buru batzar, Iñigo Urkullu, ha arremetido desde su 'blog' personal contra la iniciativa impulsada por la consejera Isabel Celaá que, a su juicio, recoge «lo que realmente piensa quien dirige» el Ejecutivo vasco «desde la sombra, que no es otro que el PP».
«Empieza el derribo», advierte el líder nacionalista en su escrito al censurar la medida. «Los leones se están quitando la piel de corderos. Y su voracidad parece no tener límites», proclama en alusión al Gabinete del PSE tras recordar que, antes de las elecciones de marzo en las que su partido fue apartado del poder, ya apuntó que a él lo que le preocupaba «no era que el PNV no siguiese en el Gobierno», sino que temía «por el autogobierno vasco».
Urkullu se explaya contra la presentación pública que Celaá hizo el lunes de su proyecto: más de 150 modificaciones en los tres decretos del currículum vasco aprobados por su antecesor Tontxu Campos (EA), dos de ellos cuando ya estaba en funciones. Una reforma con la que la actual consejera aspira a poner fin «a la tentación de hacer de la escuela un instrumento de adoctrinamiento nacionalista» y que, entre otros cambios, concede al euskera y el castellano el mismo rango de lenguas vehiculares en la enseñanza -los centros tienen autonomía para decidir en cuál de ellas imparten sus clases- y elimina el término Euskal Herria para referirse al marco político-administrativo.
Celaá «se quitó la piel de cordero» al explicar las nuevas regulaciones y «dijo lo que realmente piensa quien dirige este Gobierno desde la sombra, que no es otro que el PP». Así interpreta Urkullu el «exabrupto» de las consejera al valorar las normas impulsadas por el tripartito. Frente a la afirmación de la responsable del PSE de que «el euskera como lengua principal desalojaba a un 80% de la población vasca» -con la que justificó su apuesta por la equiparación con el castellano-, el presidente del PNV opuso el hecho de que el modelo D siga «ganando porcentajes de aceptación entre la sociedad».
«Le guste o no a Celaá, el sistema educativo vasco es el que mejores resultados académicos, al menos hasta ahora, obtiene dentro del Estado», sostiene el líder peneuvista, quien insiste en que «Educación e Isabel Celaá son, evidentemente, la cuota del Partido Popular en el nuevo Gobierno de López». A este respecto, recuerda que el PP «reclamaba para sí los departamentos de Interior, Cultura y Educación» para convertir a Patxi López en lehendakari. De ahí que, en su opinión, el problema de los socialistas no es que no sepan lo que quieren hacer en estas áreas -«de hecho lo están haciendo»-, sino que «se les hace difícil explicar el mensaje» para que la sociedad lo digiera «como algo natural».
«Marginal y folclórico»
El portavoz de la Diputación de Guipúzcoa, el peneuvista Eneko Goia, acusó ayer al Gobierno vasco de pretender «frenar el proceso de recuperación del euskara y obstaculizar la normalización de nuestra lengua» para convertirla en «marginal y folclórica». Asimismo, censuró el «extremismo» de Celaá y tachó sus palabras de «provocación innecesaria e irresponsable» y de «ataque frontal» al plurilingüismo.
Mientras, el portavoz del PSE, José Antonio Pastor, reprochó al anterior Ejecutivo de Ibarretxe haber «tirado por tierra en el último año» todos los consensos lingüísticos forjados durante años. Con la recuperación del «equilibrio entre los dos idiomas oficiales» y la utilización de los conceptos de país «en términos legales», sólo se persigue «restablecer» esos acuerdos, señaló.