La anhelada gasolinera que se va a construir a la entrada de Orduña ya está un poco más cerca. Aún pasará más de un año antes de que el surtidor comience a levantarse en la entrada a la ciudad, pero el proyecto dio ayer un importante paso adelante. El pleno municipal ha aprobado el inicio de los trámites para construir una nueva rotonda en la BI-625 a su paso por Arbieto, una infraestructura que, además de mejorar el tránsito de vehículos, permitirá el acceso a la gasolinera desde ambos sentidos de la circulación.
La adecuación urbanística previa de la zona, también conocida como Paseo del Prado, es un requisito imprescindible para la posterior construcción de la gasolinera. Consciente de su importancia, el Ayuntamiento de Orduña dio ayer luz verde a la creación de la rotonda en un pleno extraordinario en el que todos los grupos dieron el visto bueno al proyecto excepto EB, que se abstuvo.
Dar forma a la glorieta, que permitirá eliminar el cambio de rasante existente en la zona, requerirá una inversión de 1,7 millones de euros. La financiación de la obra será asumida por la Diputación, con la que el Consistorio orduñés ha firmado un convenio de colaboración. Si se cumplen los plazos «los trabajos podrían salir a concurso el próximo verano», calcularon fuentes municipales. De ser así, la rotonda podría empezar a construirse antes de que acabe 2010 e inaugurarse durante el siguiente año. Será entonces cuando Autobuses Cuadra, empresa que levantará la gasolinera, entrará en escena. Con el proyecto completamente desarrollado sobre el papel hace tiempo, una vez esté diseñado el acceso podrá iniciarse la obra.
«Largamente esperado»
La construcción de la gasolinera es un servicio «largamente esperado» por los vecinos de Orduña desde que el antiguo surtidor, ubicado en plena plaza de Los Fueros, cerrara a finales de los años 90. En 1999 el grupo Cepsa firmó con el Ayuntamiento un convenio para establecer uno nuevo pero, pese a contar con todas las licencias y permisos, la petroquímica aparcó el proyecto durante casi una década al no considerarlo prioritario.
En el verano de 2007, la iniciativa quedaba desbloqueada. Tras varias reuniones celebradas en la sede central de Cepsa en Madrid y en su delegación en la zona norte, la empresa accedía a ceder los derechos de construcción a Autobuses Cuadra. Desde entonces, los trámites burocráticos han ralentizado el desarrollo de un proyecto que requiere el visto bueno de la Diputación, las consejerías de Medio Ambiente y Sanidad del Gobierno vasco y la Confederación hidrográfica del norte.