Al final, no pudo ser. La oferta de la BBK para hacerse con la Caja Castilla-La Mancha (CCM) -intervenida a finales de marzo por el impacto de la crisis en sus cuentas- ha sido desestimada por el Banco de España. A media tarde de ayer, el supervisor financiero anunció oficialmente que había rechazado su propuesta en favor de la presentada por Cajastur. La autoridad económica considera que el plan de la entidad asturiana es el que «mejor cumple los criterios de solidez y racionalidad económica y financiera» que se había marcado en el proceso y, además, «respeta el objetivo de no suponer un coste para el erario público».
La decisión pilló por sorpresa a la Bilbao Bizkaia Kutxa. Ni sus directivos ni su presidente, Mario Fernández -convencidos de que se iba a hacer esperar-, habían sido avisados previamente por el Banco de España. Pese a la trascendencia de la medida, se enteraron de ella por la Prensa. La celeridad de la subasta ha sido tal que, lejos de las dos semanas previstas para adoptar una resolución, la institución que dirige Miguel Ángel Fernández Ordóñez sólo ha requerido de cuatro días reales -del viernes 30 de octubre al martes 3 de noviembre- a pesar de la complejidad del problema.
Predilección
Aún un tanto desconcertado, el máximo responsable de la caja reaccionó con serenidad y, en declaraciones a EL CORREO, aseguró: «Estamos muy tranquilos». «Hemos hecho la mejor oferta que podíamos cumpliendo los criterios que nos habíamos fijado -mantener el control sobre la nueva entidad- y habrá más oportunidades» para crecer.
Mario Fernández, tras asegurar que con su plan para CCM «hemos tratado de colaborar en la reestructuración del sistema financiero español y actuar en defensa de la BBK», no dudó en felicitar a Cajastur -entidad por la que siente una declarada predilección- por el éxito conseguido. De hecho, anoche mismo llamó a su presidente, Manuel Menéndez.
La decisión del Banco de España es interpretada en medios financieros como un varapalo para la entidad vizcaína al considerar que ha sido 'vencida' en esta pugna por una caja más pequeña y que, al fallar, no avanza hacia su objetivo de duplicar su tamaño con una adquisición.
Pero lo cierto es que ayer se respiraba una cierta sensación de alivio en los despachos de la caja vasca. ¿Por qué? Porque existía la percepción de que CCM habría resultado un plato de difícil digestión para la BBK pese a ser una de las entidades mas solventes y con mayor fortaleza de España. Fue precisamente esa saneada situación la que provocó que el Banco de España le 'invitara' a participar en la puja, una indicación que no pudo rechazar.
Aunque ni Fernández ni su equipo lo reconocen oficialmente, en el seno de la BBK no existían demasiadas esperanzas. Además de la controversia política que ha generado su oferta -muy atacada por el Partido Popular manchego-, su planteamiento empresarial no encajaba para nada en el esquema diseñado por el supervisor para la entidad intervenida.
Un banco
Sin embargo, la propuesta de la caja asturiana guarda importantes similitudes con la realizada por la vasca. La principal, la relativa a la forma de vehiculizar la operación.
Cajastur, que doblará con creces su tamaño con esta iniciativa, integrará parcialmente Caja Castilla-La Mancha en su grupo mediante la cesión de los activos y pasivos que forman el negocio bancario de la entidad intervenida en el Banco Liberta, una filial creada en 1999 y que ahora tendrá su sede en la comunidad manchega. La CCM contará con una participación en ella del 25%.
La BBK también planteaba convertir a la caja toledana en un banco filial. Para ello, traspasaba sus activos y pasivos a una entidad con ficha bancaria -Arca-que posee en Francia. Lo que no tenía previsto la Bilbao Bizkaia Kutxa era ceder ninguna participación a CCM. A cambio, su propuesta pasaba por crear una fundación para desarrollar toda la obra social de esa caja y que -ésta sí- tendría su sede en la comunidad presidida por el socialista José María Barreda.
Desde el punto de vista económico, también existían semejanzas. Ayer, el Banco de España destacaba que la oferta de Cajastur «no implica en ningún caso» la utilización de recursos públicos -muy controlados por la Unión Europea-, ya que el dinero necesario procederá del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), que proviene al 100% de las aportaciones de las propias cajas.
El FGD otorgará garantías sobre los activos de CCM y realizará una contribución estimada en 1.300 millones de euros, previa amortización de las participaciones preferentes que, por idéntico importe, suscribió meses atrás. La institución adquirirá ahora cuotas participativas por 900 millones, que permitirán el reforzamiento del capital de CCM, y suscribirá una nueva emisión de preferentes por los 400 millones restantes.
La propuesta de la BBK tampoco hubiera requerido desembolsos públicos. De hecho, también solicitaba ayudas del Fondo de Garantía de Depósitos, pero en menor cuantía, ya que su propuesta se centraba en el negocio financiero de la caja castellana.