Asun Casasola esbozaba ayer una sonrisa, a pesar de todo. «El cariño que recibo de todas estas personas es lo que me mantiene en pie. Sin ellos, yo no sería na- da», proclamó. Había tenido éxito el acto contra la violencia machista convocado al iniciarse el juicio contra el asesino de su hija, Nagore Laffage. Más de doscientos concentrados permanecieron desde primera hora de la mañana frente a la sede de la Audiencia de Navarra, donde se iba a elegir el tribunal popular que juzgará a Yllanes. La mayoría de los presentes había viajado desde Irún, de donde era originaria la víctima. Entre ellos se encontraban el alcalde de esa localidad, José Antonio Santano, y la consejera de Justicia, Idoia Mendia, en representación del lehendakari Patxi López.
«Tenemos que vivir sabiendo que Nagore no está», declaró, emocionada, Asun Casasola, quien exigió que el procesado cumpla íntegramente la pena de 20 años planteada por el fiscal. «Espero y deseo que después del juicio podamos retomar nuestra vida -prosiguió la madre-. Sigo confiando en que al final de estos 16 meses (su hija fue asesinada el 7 de julio de 2008) vamos a tener justicia, porque las pruebas lo dicen».
Uno de los momentos más emotivos se produjo cuando llegaron a la concentración el padre y el hermano de Nagore, Javier, que había estado muy unido a ella. Sin poder contener la emoción, este último aseguró que afrontaba el juicio «con mucho miedo, pero con ganas de ver al personaje éste», en referencia al procesado, autor confeso del asesinato.
Dos vecinos de la familia Laffage, Dori y Antxon, recalcaron que todo Irún está con los allegados de la víctima, «aunque sólo haya venido a Pamplona una representación». A Dori le brotaban las lágrimas al recordar que, desde el día en que Nagore fue asesinada, la vida de sus padres y de su hermano «ha sido poco menos que un calvario».
Elisa, amiga de la víctima, confesó que tenía el deber moral de viajar a Pamplona para exigir justicia. Mariasun y Angelines, conocidas de Asun Casasola, recordaron haber coincidido con Nagore en una excursión a Noruega. «Era una niña estupenda, una joya -dijo Angelines-. Si el acusado la hubiese conocido, no habría cometido ese cruel asesinato».
La consejera Idoia Mendia reiteró «el compromiso del lehendakari de estar siempre cerca de todas las víctimas de la violencia de género y de todas las mujeres que la sufren». La titular de Justicia explicó que el Gobierno vasco está estudiando la posibilidad de personarse con letrados propios en los juicios por crímenes sexistas, como ha hecho el Ayuntamiento de Irún, que ejerce la acusación popular en el caso de Nagore.