El Banco de España ha aprobado el proyecto propuesto por
Caja Castilla La Mancha (CCM) para su integración con Cajastur. De esta forma, la BBK se queda fuera de la operación de fusión.
Según ha informado el supervisor en un comunicado, a juicio de su Comisión Ejecutiva, este plan de integración es "el que mejor cumple los criterios de solidez y racionalidad económica y financiera" y además respeta el objetivo de no suponer un coste para el erario público. Tras la aprobación por parte de la Comisión Ejecutiva del Banco de España, el plan de integración ha sido analizado por la Comisión Gestora del Fondo de Garantía de Depósitos de Cajas de Ahorros, que ha decidido asimismo otorgar su respaldo financiero al proyecto.
La BBK había lanzado una oferta que no encajaba con el esquema planteado por el Banco de España. La institución presidida por Miguel Ángel Fernández Ordóñez quería una fusión por absorción, pero esta fórmula jurídica amenazaba el control de la caja vizcaína en la asamblea de la entidad resultante de la integración. Así que la firma vasca había buscado una alternativa que pasaba por traspasar los activos y pasivos de CCM a Arca, el pequeño banco que la Bilbao Bizkaia Kutxa posee en Francia.
Oposición de los sindicatos
Estas condiciones de la BBK no habían gustado a los sindicatos con representación en la Caja Castilla-La Mancha, que tampoco vieron con buenos ojos la oferta de Cajastur. CC OO, UGT y CSIF manifestaron su rechazo a que se «desvirtúe» la naturaleza jurídica de CCM debido al temor de los posibles compradores a perder el control de la entidad resultante de la fusión.
La propuesta de la BBK también había sido mal acogida por el Partido Popular de Castilla-La Mancha. «Ha solicitado que CCM pierda su configuración de caja de ahorros, pasando a convertirse en un banco de su propiedad con la posibilidad de incorporarla al banco que posee en Francia, Arca- Banque du Pays Basque, con lo que además se perdería del todo la vinculación con la comunidad», manifestó la portavoz del PP castellano-manchego, Carmen Riolobos. Auguró, asimismo, «el cierre de muchas oficinas y la pérdida de muchos puestos de trabajo si se consiente este desenlace».