Andre Agassi consumió una droga dura, más potente en sus efectos que la cocaína, dio positivo hace doce años y suplicó el perdón de la ATP enviando una carta llena de mentiras. Ese es el relato de un héroe mundial del tenis, ganador de ocho títulos de Grand Slam, que se confiesa en su autobiografía, 'Open', que saldrá a la calle el 9 de noviembre.
El primer periódico inglés, 'The Times', publicó ayer un extracto de la obra. Y la historia refleja las debilidades de un deportista que considera estas revelaciones como una liberación. Como en las reuniones de adictos, el ex tenista de 39 años cuenta: «Soy un hombre joven. Mi nombre es Andre Agassi. Mi mujer se llama Steffi Graf. Tenemos dos hijos, un chico de cinco años y una niña de tres. Vivimos en Las Vegas, aunque ocasionalmente estamos en una suite del Hotel Four Seasons de Nueva York. Estoy jugando mi último Open USA...».
Agassi reconoce que se enganchó al 'cristal' en uno de los momentos con más dudas en su vida. Se encontraba en un pésimo estado deportivo y se debatía entre casarse o no con la actriz Brooke Shields. El 'cristal' es un tipo de anfetamina, una sustancia psicotrópica, que suele presentarse en forma de barrita de un cristalito. Crea una sensación de euforia comparable a la cocaína, aunque más prolongada en el tiempo, unas 10 horas. Se toma mezclada con alcohol o cortada en rayas. Su efecto para la salud es instantáneo: ataca el sistema nervioso, provoca tics y convulsiones hasta llegar a la paranoia y la esquizofrenia.
Esperanzas
Cuenta Agassi que comenzó a drogarse a través de un antiguo ayudante, de nombre Slim, que un día de 1997 le hizo la pregunta: «¿Quieres animarte con el 'gack?». El 'gack' era metanfetamina cristal. «Te hace sentir como Superman, tío», dice que le dijo Slim. Según la versión literaria del tenista de Las Vegas, «Slim puso un pequeño montón de polvo en la mesa de café, cortó una raya y la aspiró por la nariz. Yo hice lo propio... Nunca me había sentido tan vivo, tan lleno de esperanzas, y nunca he sentido tanta energía ».
Unos meses más tarde, el tenista recibió la llamada de un médico de la ATP con una mala noticia: había dado positivo en un control por metanfetamina. Agassi cogió un bloc, redactó una carta y la envió a la ATP. «Sólo conté mentiras. Dije que había bebido por error uno de los refrescos mezclados de Slim. Les pedía comprensión y que me perdonasen». La ATP no hizo público su caso y nunca le sancionó.