Los autores de 'best-sellers' saben que no pueden despistar a sus miles o millones de lectores. Los volantazos estilísticos o argumentales ni siquiera se barajan, porque los escritores se deben sin reservas a quienes se lo han dado todo, los compradores de sus obras, casi nunca la crítica o la academia, que más bien acostumbra a despreciarles. Entre el que dice «escribo para mí» y Dan Brown sólo media una cosa: el abismo.
Entonces ¿en qué se parece la nueva novela del norteamericano, 'El símbolo perdido', que se publica hoy en español, a su anterior, 'El código Da Vinci, que vendió 85 millones de ejemplares en todo el mundo? En muchas cosas. En vez de un asesinato en el Museo del Louvre, el misterio se traslada ahora a otro edificio famoso, el Capitolio de Washington. La trama conspirativa se mantiene, lo mismo que el protagonismo de un grupo esotérico, ahora los masones y no los Iluminati. También hay un 'freakie' con una presencia decisiva, un tipo musculado y tatuado, que se llama Mal'akh y sustituye al monje albino que buscaba el Santo Grial. Por último, el profesor Robert Langdon continúa al frente de los personajes, con lo que los jeroglíficos y otras pasiones crípticas están aseguradas.
La historia de 'El símbolo perdido' transcurre en 12 horas y arranca cuando Langdon acude al Capitolio para dar una conferencia invitado por su mentor, el masón Peter Solomon, director de una de los centros culturales más emblemáticos de Washington, la Smithsonian Institution.
El profesor de Harvard se da cuenta de que la cita era falsa, y en vez de público halla una mano amputada de Solomon, con el dedo índice apuntando al fresco 'La apoteosis de Washington', que cubre la cúpula del Capitolio. El hombre que ha secuestrado al masón, Mal'akh, pide al experto en simbología que le interprete una serie de mensajes a cambio de la vida de su amigo.
La intriga ya está montada y a partir de ese momento empiezan a cobrar protagonismo otros personajes como la hermana de Solomon, Katherine, experta en 'noética', y Inoue Sato, una jefe de la CIA. Brown pasea al lector por los edificios más notorios de la capital de Estados Unidos, como la Biblioteca del Congreso, a la búsqueda de las pistas de los masones que fundaron la ciudad, empezando por el propio George Washington.
El libro sale en español con una tirada de 1,5 millones, récord en la edición española y casi el doble de la anterior marca, los 825.000 de 'Un mundo sin fin' de Ken Follet. En la primera semana a la venta, 'El símbolo perdido' vendió dos millones de ejemplares en inglés, pero enseguida bajó a 240.000.
La expectativa es máxima, y seguramente en España el libro saldrá a una velocidad comercial muy parecida, muy distinta a de 'El código Da Vinci', una novela que se propagó por el boca a boca, sin apoyos publicitarios. Por ese texto la editorial Umbriel pagó 12.000 euros a Dan Brown a través de la agente Mónica Martín, mientras que Planeta ha pagado por 'El símbolo perdido' 1,2 millones de euros.
A los exigentes, la obra les parecerá baja en calorías; los expertos en tramas verán más de un agujero sin justificar, y los fans lo devorarán sin remilgos.