Pocas veces los gráficos de barras con los que las instituciones presentan sus presupuestos son tan expresivos. El Ayuntamiento de Bilbao gestionará el próximo año 500 millones de euros, prácticamente lo mismo que en 2007. Sólo que entonces las cuentas municipales dibujaban una curva ascendente y ahora reflejan el impacto de la crisis en la administración más cercana a los ciudadanos. Habrá menos dinero para fiestas, para gastos generales y para inversiones, que caen un 20%, aunque 2010 también será un año de inauguraciones. El Consistorio recurrirá al endeudamiento por primera vez en los trece últimos ejercicios para «terminar las grandes obras» que hacen ciudad.
La operación, por importe de 22,8 millones de euros, contribuirá a culminar proyectos como La Alhóndiga, el Teatro Campos o el Palacio de los Deportes. El precedente más cercano se remonta a 1997, cuando se pidió un crédito equivalente a 14,5 millones de euros al BBVA. Iñaki Azkuna, que ha disfrutado de años «magníficos» en los que la recaudación superaba las previsiones, se enfrenta ahora a una cadena de signos negativos. Su principal fuente de ingresos, el fondo Udalkutxa, aportará 40 millones menos de los presupuestados para este año. La segunda, los impuestos y tasas municipales, que se congelan, recortará otros 9. Incluso los intereses de los depósitos bancarios, que caen un 64%, son desalentadores.
El resultado es un presupuesto de gestión propia de 500 millones de euros, un 6,7% menos que el de 2009. El consolidado, que incluye las sociedades municipales y los organismos autónomos, asciende a 562 millones y la caída es aún mayor, del 11%. Las cifras se conocieron ayer, pero el retroceso estaba más que anunciado. A mediados de este año ya hubo que hacer un duro ajuste cuando se confirmó que la recaudación en 2008 no cumplió las previsiones. Este año va aún peor y, según la liquidación provisional, el Consistorio tendrá que devolver a la Diputación 82,9 millones del fondo Udalkutxa. La buena noticia es que no empezará a pagar hasta 2011, y lo hará en tres anualidades.
«Agua y txakoli»
También le sirve de consuelo su situación financiera. Tras una etapa de bonanza, el Ayuntamiento está «en condiciones envidiables» para pedir dinero a los bancos, enfatizó Azkuna. Tiene una deuda de tres millones y una línea de crédito de doce. Aun así, las autoridades municipales han optado por un endeudamiento «moderado», conscientes de que les espera el lastre de la devolución de Udalkutxa. La otra herramienta que tienen para cuadrar las cuentas son los recortes.
El gasto corriente tendrá una reducción generalizada del 5%, que se duplicará en los servicios que no se consideren esenciales. A los de personal se destinarán 150 millones, con una subida mínima del 1% para los funcionarios y congelación de los sueldos de concejales y altos cargos. El recorte de mayor impacto de todos los que se anunciaron ayer tiene que ver también con los recursos humanos. El equipo de gobierno ha decidido retrasar la incorporación de 40 nuevos policías municipales, prevista para 2010, tras los 45 que entrarán próximamente.
Al mismo tiempo se resentirán las inversiones en los barrios -la asignación del plan Auzokide a cada distrito pasa de 1,8 a 1,5 millones- y los actos culturales y festivos. El Akelarre de Artxanda es la víctima más visible de la 'hoguera' de los recortes presupuestarios. Y las partidas más ornamentales, que ya el año pasado se resintieron, se desploman cerca de un 30%. Es el caso de las atenciones protocolarias y representativas, que se regarán «con agua y txakoli», ironizó Azkuna. Al preguntarle si le ha dolido prescindir de algún evento, respondió que no. «A veces hacemos cosas porque se han hecho siempre y éste es un buen momento para reflexionar, hacer nuevos programas y quitar otros», dijo. «Lo que no debemos olvidar es el largo plazo y sobre todo la transformación de la villa, que tiene que seguir».
En un presupuesto de supervivencia tiene que haber una lista de cosas intocables. En la del Ayuntamiento de Bilbao, además de las grandes obras mencionadas, hay dos parques por finalizar en Rekalde y Otxarkoaga, el centro de distrito de Rekalde, la haurreskola de Zorrozgoiti y un segundo parque de bomberos, que se construirá bajo el puente de Deusto para mantener los tiempos de respuesta tras el traslado a Miribilla. Tampoco se renunciará a la exposición universal de Shanghai ni a la aportación del 0,7% del presupuesto a Cooperación y Desarrollo.
Para inversiones se ha reservado una partida de 81 millones de euros, un 20% menos que en 2009, que se completará con los 38 del nuevo fondo estatal para el empleo. Obras y Servicios sigue siendo el área con más recursos, aunque también es la que más pierde, un 33%. La única que se libra del bajón es Seguridad Ciudadana por la ampliación de la plantilla de agentes. Y el aparente recorte en Acción Social no es real porque responde a las ayudas de emergencia destinadas al alquiler, que dejará de gestionar el año que viene al cambiar la normativa del Gobierno vasco.
Zorrozaurre se mantiene en el horizonte con una cantidad discreta -se aportarán 530.000 euros a la comisión gestora- aunque para 2011 ya se ha previsto una inversión importante. La portavoz de Ezker Batua, Julia Madrazo, destacó ayer la voluntad de «mantener el gasto social y los fondos destinados al empleo» y «replantear o suprimir los programas que estaban por inercia». Ahora llega el turno de hablar con la oposición para celebrar el pleno de presupuestos el 24 de noviembre, aunque en todo caso el Gobierno tiene mayoría absoluta para sacarlo adelante.
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