El llamamiento a la huelga realizado por los sindicatos CTA y SICTPLA para los tripulantes de cabina, que comienza hoy y durará hasta la medianoche de mañana, martes, ha obligado a Iberia a cancelar 430 vuelos de los cerca de 2.000 que la compañía tenía previsto realizar en estos dos días.
En un intento de evitar que el paro se lleve finalmente a cabo, la aerolínea hizo ayer un llamamiento a la responsabilidad de los sindicatos convocantes para que la huelga no se materialice.
En una nota de prensa hecha pública a través de su página web, Iberia «lamenta» que, cuando la crisis económica está afectando «tan severamente» al sector aéreo y a la economía en general, los citados sindicatos soliciten subidas salariales «incompatibles» con la situación de la empresa.
La compañía afirma no entender que se haya llegado a adoptar una medida tan extrema por parte de los representantes de los trabajadores porque, según ella, las negociaciones «siguen abiertas». Fuentes de la aerolínea señalaron que la intención de la empresa es negociar un convenio a largo plazo, y «no sólo por cuatro meses». Un acuerdo que, a su entender, deberá tener en cuenta la situación económica actual en las compañías aéreas así como el Plan Estratégico de viabilidad de la propia Iberia.
Por su parte, el Comité de Trabajadores Asamblearios (CTA) y el Sindicato Independiente de Tripulantes de Cabina de Pasajeros de Líneas Aéreas (SITCPLA) -las dos centrales convocantes, que cuentan con mayoría en el Comité de Empresa al tener 13 de los 23 delegados que lo componen-, manifestaron que se habían visto abocadas a llevar a cabo esta medida de presión ante la «reiterada negativa» de la dirección de la aerolínea a firmar el convenio colectivo.
4.300 trabajadores
Asimismo, explicaron que reclaman para los 4.300 trabajadores que conforman este colectivo un aumento salarial, tras cuatro años de congelación del sueldo. Los convocantes precisaron que su intención era la de «negociar hasta el último minuto», y que se encontraban a la espera de que la Dirección de la compañía realizase algún gesto de acercamiento de posiciones.
La llamada a este paro ha coincidido con el anuncio por parte de la aerolínea española de congelar salarios, llevar a cabo jubilaciones anticipadas, así como poner en marcha un nuevo Plan Director para hacer frente a la caída de los ingresos y la reducción de la demanda.
De no resolverse el conflicto, esta huelga, que no afectará a los vuelos de Iberia operados por Vueling, Air Nostrum y otras compañías en código compartido, ni a los que unen la Península con Canarias y Baleares, tendrá continuidad en una segunda ronda de paros convocados para los próximos días 10 y 11 de noviembre.