Este Baskonia de arranque de temporada se busca por momentos y no se encuentra. En pleno proceso de la forja de un carácter y de un estilo, a veces se palpa en el pecho y no se encuentra el corazón, prueba sus músculos y no le responden, busca una brújula y encuentra la más absoluta anarquía, ese baloncesto 'salvaje' que tanto deplora Dusko Ivanovic. Aún es un animal joven e impulsivo, pero que duda cada vez que los problemas crecen. Ayer comparecía en el Fernando Buesa Arena en pleno 'síndrome de Roma', sumido en el pesimismo tras la fea derrota en la cancha del Lottomatica y a punto estuvo de ser protagonista de la sorpresa de la jornada ante un Xacobeo levantisco y rebelde que le buscó las cosquillas por doquier.
Si buscaba el Caja Laboral una redención fácil ante un modesto que aún no había logrado sumar un triunfo, a punto estuvo de salir trasquilado. Tan sólo la contundente reacción en el cuarto final permitió al Baskonia salvar la cara para sumar su cuarto triunfo en el torneo doméstico. Su balance sigue impoluto en la Liga ACB y mantiene el liderato, pero el Baskonia continúa siendo una amalgama densa pero sin perfiles, con una personalidad todavía por pulir. El molde es preciso y el cincel sigue en la mano firme de Dusko Ivanovic, pero aún queda un mundo para que la obra luzca en todo su esplendor.
Entradas y salidas
Y más si la tropa que maneja el montenegrino se ve sometida a constantes cambios en cada partido. Ante el Xacobeo, la fiebre devolvió a un Lior Eliyahu sin fuelle, pero relegó a Carl English al banco de los descartados. Brad Oleson se vistió de corto, realizó la rueda de calentamiento, pero deberá esperar a los entrenamientos de hoy para probar su tobillo. Con la enfermería abierta las 24 horas y las décimas rozando la zona crítica del termómetro, el Caja Laboral no halla el sosiego.
Corto de fuerzas, el Baskonia olvidó durante demasiados minutos que el nombre por sí solo no pone en bandeja las victorias. Durante la primera parte ante el Xacobeo se dejó llevar por la inercia de un encuentro disputado con el freno echado, en el que los contendientes casi eludían el choque. Una falta para el Caja Laboral y tres para el Xacobeo en un primer cuarto de guante blanco, entre el sopor de la tarde dominical.
Tras una primera ventaja baskonista de la mano de Tiago Splitter y Pau Ribas (12-4, minuto 4), el Xacobeo comenzó a carburar con el genio percutor de Marc Jackson bajo los aros y el acierto triplista de Kostas Vasileiadis. A pesar de manejar rentas más o menos cómodas, el Caja Laboral era un constante carrusel de cambios por parte de Dusko Ivanovic en busca de la fórmula adecuada. La 'zona 2-3' propuesta por el Xacobeo ahondó aún más en el desgobierno ofensivo azulgrana, que sólo lograba ver la luz con los triples de un Chris Lofton más integrado en el equipo.
Rebelión gallega
Sin embargo, el plantel vitoriano seguía sin transmitir contundencia en defensa ni ese espíritu depredador que ha sido su sello en las últimas temporadas. Alcanzó el descanso con un 50-43 a favor, pero parecía esperar la rendición incondicional del oponente.
Nada más lejos de la voluntad del Xacobeo, el equipo milagro construido en un tiempo récord y que clama por la superviviencia en la ACB. Nihad Djedovic encendió la mecha de la sublevación y a él se unieron Reshawn Terry y Marc Jackson. Los gallegos sembraron el estupor en el Buesa Arena con un parcial de 0-13 que les puso por delante en el marcador (52-55, minuto 24). El Baskonia sintió el vértigo, trató de arrancar pero cayó de bruces, clamó por un referente claro y no lo encontró. El Xacobeo forzó la parálisis azulgrana con un 61-69 de mal cariz en el minuto 28. La sombra amenazante del Palalottomatica mientras el plantel de Ivanovic se mantenía de pie a base de tiros libres.
Era el momento de sacar el genio y el Baskonia despertó a tiempo con Huertas y Ribas juntos en cancha y Splitter dispuesto de una vez a frenar a Marc Jackson. Dientes apretados en defensa, galopadas en transición y descaro en ataque. El Xacobeo lanzó su última salva con un triple de Stanic (80-79, minuto 36) antes del zarpazo decisivo. Liberado de atribuciones directoras, Ribas se soltó con los triples. El Baskonia firmó un parcial de 20-2 que sofocó el levantamiento gallego. De nuevo el color a las mejillas del Baskonia, a la espera del Maccabi.