Todavía quedan unos diez meses de trabajo por delante, pero la estructura principal del Palacio de los Deportes se alza ya en Miribilla dominando los espacios verdes del entorno. Atrás han quedado los graves problemas surgidos en la fase de cimentación y las dudas sobre la viabilidad de un proyecto cuyo coste se disparó en 12 millones sobre los 29 presupuestados en un principio. Hoy en día, un año después de que las instituciones promotoras (Diputación y Ayuntamiento de Bilbao) llegasen a plantearse la conveniencia de aparcar la infraestructura, la construcción del palacio va quemando etapas con celeridad. El esqueleto de la futura sede del Bizkaia Bilbao Basket estará completado dentro de un mes y el armazón al completo, en Navidad, según las estimaciones de los responsables de la obra. A partir de ahí, llegará el momento de acometer el revestimiento interior del edificio, que estará totalmente terminado el próximo julio, con casi dos años de retraso sobre las primeras estimaciones.
Hace un año, las complicaciones en las obras del Palacio de los Deportes se relacionaban con los hallazgos de tierra contaminada y con la «excepcional» heterogeneidad del subsuelo, una antigua mina de hierro con un perfil geotécnico «similar a la cadena motañosa de los Dolomitas». Estos «inesperados» contratiempos, que no fueron advertidos por los estudios previos, llevaron la incertidumbre al tajo y obligaron a estudiar «palmo a palmo» el terreno. La necesidad de reforzar la cimentación se solventó con la instalación de cuarenta kilómetros de micropilotes -equivalentes al trayecto de Bilbao a Plentzia- en la base del edificio, aunque el precio final de la infraestuctura se disparó y los plazos de ejecución se retrasaron.
Una vez superados los escollos iniciales, la construcción del Palacio avanza a «buen ritmo», con 200 operarios trabajando en las distintas vertientes del tajo. En una visita guiada para este periódico, los responsables del equipamiento no ocultan su satisfacción por el impulso que ha experimentado la obra en los últimos meses. Sobre todo, en uno de los dos edificios que compondrán la infraestructura: el que acogerá la piscina de 25 metros, los gimnasios y el parking de unas 240 plazas.
La estructura de este pabellón se encuentra ya terminada, según explican Javier Pérez, socio arquitecto de la empresa ACXT, y Agustín Sarría, gerente de la sociedad foral Kirolgintzan. Está construido con hormigón prefabricado y tiene aspecto de «roca» maciza. En su interior, sin embargo, ya se puede apreciar ciertos detalles que hablan de la singularidad del equipamiento. Uno de los espacios que destacan en este sentido es la piscina, donde una entrada de luz natural dará un ambiente especial a este recinto. El vaso se revestirá con cristales verdes, estará más iluminado que el resto del espacio y proporcionará al visitante, gracias al efecto de la luz, la sensación de encontrarse en algo parecido a una «geoda».
Máxima inclinación
Los usuarios de la piscina podrán observar a las personas que se encuentren en los tres gimnasios del Palacio, situados en una dependencia en un nivel superior. Estos dos equipamientos estarán únicamente separados por cristales, dando una sensación de unidad al edificio. Dados los diferentes servicios que ofrecerá el centro, los arquitectos se han esforzado por reforzar las comunicaciones y los espacios de tránsito.
La otra parte fundamental del proyecto -la cancha multiusos- avanza a menor ritmo, aunque las obras también dejan ya espacio para vigilar los detalles. La estructura se encuentra prácticamente terminada y ya se adivinan numerosos vomitorios en las gradas, que han sido construidas con el mayor grado de inclinación permitido en la legislación. «De esta manera garantizas una buena visibilidad a todos los espectadores», explica Pérez. Otra de las singularidades de este edificio -que se integrará en el parque gracias a su cubierta de color verde- reside en que todos los niveles del mismo tendrán una salida directa a la calle, con lo que se reforzará la seguridad. El cierre del graderío, donde se colocarán paneles de insonorización, se realizará en el interior, lo que garantiza la creación de un espacio de tránsito al aire libre que permitirá reforzar las medidas de seguridad en casos de evacuación.
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