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Las claves de tres semanas de angustia

Apresamiento del atunero bermeano | El desenlace se hace esperar

Las claves de tres semanas de angustia

Nadie contaba con un cautiverio tan largo. El secuestro del 'Alakrana' pone a prueba a políticos, empresas y gobiernos mientras se espera el final feliz

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Más de tres semanas. 24 días, exactamente, es lo que llevan los 36 tripulantes del atunero bermeano 'Alakrana' en manos de los piratas somalíes, que les sorprendieron el pasado 2 de octubre con las redes echadas, sin opción a escapar. Caen los días en el almanaque de a bordo y no se vislumbra una solución inminente para el barco, el que más pescó el año pasado en aguas del Índico, unas 13.000 toneladas. El secuestro, cuatro veces más largo ya que el del 'Playa de Bakio', ha reabierto el debate sobre la seguridad de los pesqueros en el conflictivo 'Cuerno de África'. «Ahora somos un buen pastel para los piratas», dicen los patrones.
UN COLOSO EN ALTA MAR
El 'Alakrana' salió en 2006 de Astilleros Murueta. Su construcción costó a la firma Echebastar Fleet 30 millones de euros, de los que la Unión Europea financió 2,7 y el Gobierno vasco, 1,6 millones. Para obtener las toneladas de intercambio necesarias que obligaba la legislación, la compañía con sede en Bermeo tuvo que desguazar otros dos atuneros: el 'Campolibre' y el 'Bermeotarrak II'. El pesquero, de 104 metros de eslora y 3.700 toneladas de registro bruto, incorpora una planta ultracongeladora diseñada para operar a 55 grados bajos cero y capaz de albergar unas 120 toneladas de pescado, además de las cubas tradicionales que trabajan a unos 20 grados bajo cero. Gracias a esa tecnología y con el apoyo de Azti Tecnalia han desarrollado un proyecto para revalorizar el atún 'yellowfin' con destino a los mercados más selectos de Japón y Europa. Lo hacen a través de un proceso de ultracongelación que proporciona al túnido unas características similares a las que tiene el pescado en fresco.
Precisamente, las variedades 'yelowfin' y 'listado' representan el 95% de sus capturas, mientras que el 5% restante corresponde a especies como 'big-eye' y 'albacora'. Su base de operaciones está ubicada en Puerto Victoria, en la isla de Mahé, perteneciente al archipiélago de las Seychelles. Como punto de apoyo y para el tratamiento de la materia prima dispone de una infraestructura localizada en las Islas Mauricio, donde la compañía bermeana construyó una planta de elaboración de lomos de atún junto al socio local IBL, así como unos muelles de 350 metros y cámaras frigoríficas con capacidad para almacenar 12.000 toneladas. El pescado se envía después a Italia, Turquía, Irán, Tailandia o España, entre otros países.
El 'Alakrana' es un fantástico barco. Puede alcanzar una velocidad de 18 nudos, alrededor de 33 kilómetros por hora, frente a los 10 ó 15 nudos a los que, según los expertos, pueden llegar las lanchas de los piratas. El pasado 4 de septiembre logró escapar de un primer intento de secuestro. Sin embargo, un mes después ya no tuvo tanta suerte. Se encontraba con la red echada en el agua y resultó presa fácil para los asaltantes.
LOS PIRATAS, TRAS EL DINERO
Al igual que sucedió con el 'Playa de Bakio', los piratas que retienen a los 36 tripulantes del 'Alakrana' han dejado claro que su objetivo es el dinero. A cambio de liberar a la tripulación exigen el pago de unos 2,7 millones de euros, cuatro millones de dólares. Sugulle Ali, considerado cabecilla y portavoz del grupo asaltante Burcad Badeed, 'Los que roban en el mar', aseguró que decidieron secuestrar el buque al tener información de que España quería proteger la pesca de sus barcos. «La tripulación española se enfrenta a una fuerte pena porque su Gobierno ha solicitado ayuda de la UE para mantener la pesquería ilegal en Somalia», dijo en una de sus primeras declaraciones, pese a que el 'Alakrana' estaba fuera de las 200 millas jurisdiccionales, concretamente a 450. Hace muchos años que los buques vascos no se acercan a las aguas somalíes.
Las fuentes consultadas precisan que los asaltantes tienen mucha experiencia en largos secuestros y los consideran «de la misma banda, o al menos con la misma forma de actuar», que los que apresaron al mercante alemán 'Hansa Stavenger'. Este buque fue liberado el pasado 3 de agosto tras cuatro meses de cautiverio y después de que el Gobierno teutón accediese a pagar casi 2 millones de euros.
La detención de dos piratas, el joven 'Abdu Willy' y Raagegeesey Hassan Haji, cuando se dirigían a tierra, así como su posterior traslado a Madrid por orden del juez Garzón, ha complicado todavía más el panorama. Pese a ello, el Gobierno Zapatero ha reiterado que los secuestradores no han puesto en ningún momento como condición en las negociaciones el regreso de sus compañeros. El primero de ellos ha puesto en evidencia un notable embrollo judicial entre la Audiencia Nacional y la Fiscalía de Menores. En los trece días que lleva en España, aún no se sabe con certeza si es mayor de edad -y por tanto penalmente responsable de sus actos- o si tiene menos de 18 años.
SOLDADOS EN LOS BUQUES
Los armadores se resisten a hablar de otra opción que no sea la incorporación de infantes de Marina en los atuneros. Las asociaciones Anabac y Opagac, que agrupan a la totalidad de la flota atunera española en el Índico, reclaman al Gobierno central que apruebe «de una vez por todas» el embarque de militares, lo mismo que hizo Francia. «Sólo ellos nos pueden garantizar la seguridad», indicaron.
Sostienen que la protección a través de militares «saldría más barata que el mantenimiento de la operación Atalanta -la misión europea-, que no sirve de nada», denuncian. Según datos de la ministra de Defensa, Carme Chacón, el despliegue de cuatro buques de la Armada, siete helicópteros y un avión de vigilancia marítima P3-Orion «cuesta 75 millones anuales a los contribuyentes españoles para defender intereses privados». Su departamento insiste desde hace semanas en que la actual legislación no permite embarcar soldados. En cambio, los empresarios exigen medidas excepcionales «para situaciones excepcionales» donde la prevención prime sobre actuaciones concretas, al tiempo que consideran que la seguridad privada «no cubre todas las necesidades de un asunto como éste».
En la actualidad, sólo los buques con pabellón extranjero, aunque sean de propiedad española -es el caso de ocho atuneros de Bermeo con bandera de Seychelles- han enrolado 'soldados de fortuna' para defenderse en las aguas más peligrosas del mundo. En cada uno de los buques han embarcado cuatro ex militares armados con fusiles de asalto, pistolas y ametralladoras para repeler las posibles agresiones. Los atuneros que llevan pabellón español se encuentran a la espera de que entre en vigor la decisión adoptada el viernes por el Gobierno de modificar la legislación para permitir embarcar agentes de seguridad privada con armas de guerra. El decreto se quiere aprobar el próximo viernes, lo que permitirá que en quince días los escoltas puedan ir armados a bordo. Otras fuentes advierten de que la medida puede que no sea efectiva de forma tan inmediata. Las empresas armadoras podrán buscar a los profesionales de la seguridad en España o en el resto de países comunitarios.
MAREJADA POLÍTICA
El secuestro del 'Alakrana' ha copado buena parte de los enfrentamientos políticos de las últimas semanas tanto en Euskadi como a nivel nacional. El portavoz del PNV en el Congreso, Josu Erkoreka, bermeotarra y conocedor de la mar, ha encabezado las críticas contra el Gobierno por no haber permitido embarcar militares en los atuneros para repeler los ataques piratas. El PNV no tira la toalla para lograr que Defensa rectifique. Ya planteó una moción en el Congreso hace varias semanas, que fue rechazada por sólo ocho votos, y ha advertido de que pedirá que se aborde de nuevo este asunto, sin descartar exigir la dimisión de la ministra Chacón por su «nefasta gestión» de un «secuestro anunciado». «Si hace falta, lo haremos sin ningún titubeo, porque está haciendo méritos».
Un acuerdo de última hora entre PP y PNV también permitió que saliese adelante una iniciativa por la que el Parlamento vasco reclama al Gobierno central la presencia de infantes de Marina en los pesqueros que faenan en el Índico. Los socialistas, que rechazan la presencia del militares en los atuneros, sufrieron de este modo su segunda derrota en la Cámara. Con todo, la postura del PP es variable. En Madrid se censura con dureza al Gobierno -ayer mismo Rajoy exigió a Defensa que «haga más» por los pescadores que «poner anuncios en la tele»-, mientras en Euskadi se contienen las críticas. «Ahora toca traer a los marineros a casa. Después ya pondremos a parir al Gobierno», sentenció Antonio Basagoiti.
La concentración celebrada el viernes en Bermeo, convocada por los cinco ayuntamiento de donde son naturales los siete arrantzales vascos del 'Alakrana' -Bermeo, Mundaka, Ondarroa, Sestao y Santurtzi- tampoco estuvo exenta de polémica. La consejera de Pesca del Gobierno vasco, Pilar Unzalu, acusó a los convocantes de «utilizar políticamente el dolor» de las familias de los marineros, a pesar de que uno de los ayuntamientos, el de Sestao, está regido por sus propios compañeros del PSE. El aluvión de críticas le obligó a rectificar en menos de 24 horas.
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El 'Alakrana' navega hacia la costa somalí después de ser abordado por los piratas, cuyo esquife arrastra tras de sí. / MINISTERIO DE DEFENSA
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