El presidente del PNV, Iñigo Urkullu, ha argumentado hoy que si a su partido se le acusa de compartir la estrategia de ETA por acudir a la manifestación contra la detención de quienes supuestamente trataban de reconstruir la ilegalizada Batasuna, también los socialistas están "contaminados".
En una entrevista en Radio Euskadi, Urkullu ha dicho que, de todas las críticas que recibió su partido por participar en la marcha contra esos arrestos, le molestaron especialmente las palabras del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien aseguró que el PNV defendió "en la calle una estrategia político militar diseñada por ETA".
Según ha reflexionado Urkullu, si es así, "el Partido Socialista Obrero Español también estaría contaminado por la relación institucional que ha compartido con el PNV". Todas esas argumentaciones "llevadas al extremo" llevan al presidente del PNV a "tener una preocupación enorme", ha reconocido.
Por ello, ha dicho, "huyendo de visceralidades y como presidente del PNV", va a proponer "volver a reflexionar" sobre todos los pactos políticos habidos en Euskadi desde Ajuria Enea en materia de pacificación y de normalización política.
Proyecto de Batasuna
Urkullu ha negado estar preocupado por el proyecto de la ilegalizada Batasuna de diseñar una iniciativa para acumular a las fuerzas políticas independentistas, desplazar al PNV del liderazgo en el ámbito nacionalista y forzar al Estado a reconocer el derecho de autodeterminación. "No nos preocupa en absoluto", ha dicho.
El dirigente jeltzale ha sostenido que esta iniciativa no es nueva y constituye una pretensión histórica de la izquierda abertzale, y ha recordado la propuesta que lanzó a finales de los años setenta al PNV y otros partidos vascos para no participar en las elecciones e instituciones democráticas de nueva creación.
Tras asegurar que "estamos muy orgullosos del camino recorrido y nuestro compromiso de institucionalización del pueblo vasco", ha sostenido que la izquierda abertzale demuestra con sus movimientos que tiene "obsesión y fijación" con la formación nacionalista y que, en realidad, entiende que su verdadero adversario político es el PNV.
Ha reconocido que algunos militantes del PNV le preguntaron acerca de los motivos para estar presentes en las calles de la capital guipuzcoana: "No fueron quejas, fueron preguntas, reflexiones , pero una vez ofrecida la correspondiente explicación muchas de esas preocupaciones se disiparon y estas personas entendieron nuestro planteamiento".
"Un planteamiento que consiste en decir que fuimos en defensa de unos principios y de unos derechos, no para acompañar a nadie, y cuando esto se explica se entiende perfectamente", ha añadido.