«Hay que hablar de ETA con los hijos. Necesitan escuchar que el derecho a la vida es prioritario». Con este mensaje, Maite Pagazaurtundua defendió ayer la necesidad de «inculcar valores de paz a los niños», que «es cuando adquieren» una base ética, en un ejercicio de «prevención» y democracia. La presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo emplazó a «acabar con el fanatismo desde la raíz» y para ello abogó por promover una educación basada en la convivencia en los centros escolares y en las familias. «No hemos buscado el antídoto contra la fanatización», explicó en una conferencia celebrada en Bilbao en el Forum Europa-Tribuna Euskadi.
La portavoz de la fundación fue presentada por la directora de la Oficina de Atención a Víctimas del Terrorismo del Gobierno vasco, Maixabel Lasa. Maite 'Pagaza' abogó por «combatir el adoctrinamiento terrorista» a edades muy tempranas, «cuando los chavales tienen menos de doce años», en un intento por «hacer frente a la bestia de ETA sin excusas».
La presidenta de la fundación confesó que el sábado se le hizo «un nudo en el estómago» al ver a políticos vascos «relevantes» manifestarse en apoyo a Arnaldo Otegi y el resto de detenidos en San Sebastián, «acompañando a quienes se aprovechan de la democracia para diseminar una ideología asesina». «Eso es un error», afirmo. Como comportamientos que «no se pueden tolerar», pidió además que no exhiban carteles de presos en la próxima korrika.
El acto contó la asistencia de numerosos representantes políticos, institucionales y sociales, entre los que se encontraban el líder del PP, Antonio Basagoiti; el portavoz del PSE en Bilbao, Txema Oleaga; el delegado del Gobierno, Mikel Cabieces; el viceconsejero de Interior, Raúl Fernández de Arroyabe; el parlamentario de UPyD, Gorka Maneiro; el ex consejero de Cultura Joseba Arregi y el alcalde de Arrigorriaga, Alberto Ruiz de Azua (PNV), quien estuvo charlando con Josu Puelles, hermano de Eduardo, asesinado por ETA en junio.