La polémica en torno a las canchas de Doña Casilda está servida. A la espera de que el Ayuntamiento presente al juez una batería de posibles soluciones al problema del ruido, los vecinos del número 60 de Gran Vía abogan por su traslado a otra zona más lejana a sus viviendas. Un portavoz de la comunidad de propietarios que interpuso la demanda manifestó ayer que «hay muchos espacios en el parque donde podría practicarse el baloncesto sin perjuicios». Para ellos, el problema es que los campos, situados a dos metros y medio del edificio, están «demasiado cerca».
La misma opinión comparte el Partido Popular, que ayer hizo público un comunicado en el que pide al gabinete de Azkuna que busque un nuevo emplazamiento «que sea compatible con el descanso de los vecinos». Según la sentencia, las canastas «generan un ruido por encima de lo establecido por la Ordenanza Municipal de Protección del Medio Ambiente». Los informes presentados al juez por el propio Consistorio constatan este hecho. En ellos se detalla que en las mediciones llevadas a cabo en febrero de 2004, los niveles medios de ruido «superaron levemente los límites máximos diurnos, mientras que los nocturnos se sobrepasan claramente». Esto demuestra que «el Ayuntamiento está incumpliendo sus propias normas», clama el portavoz de los residentes.
Baloncesto «nocturno»
El fallo judicial reconoce que la contaminación acústica «no es desproporcionada», por eso Bilbao Kirolak ha intentado corregir el exceso de ruido con medidas como la limitación horaria, la presencia policial o la sustitución de los tableros de las canastas. Sin embargo, el juez es tajante en este sentido y califica de «reiterado fracaso» las iniciativas tendentes a minimizar el alboroto.
Según los vecinos, la prohibición de jugar en las canchas pasadas las diez de la noche ha resultado ineficaz: «Muchos días me he levantado en mitad de la noche para pedirles que dejen de jugar», asegura un vecino. Tampoco la presencia policial ha resultado. El director de Seguridad Ciudadana manifestaba que no existía una normativa a la que agarrarse para impedir los partidos.
El PSE, por su parte, presentó ayer una proposición de urgencia al pleno para que se tomen medidas -como la instalación de canastas desmontables- que permitan reanudar la actividad deportiva en la zona «en el menor plazo de tiempo posible».