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Sociedad

10.10.09 - 16:02 -

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Militares franceses embarcados a bordo de atuneros de este país han evitado esta mañana que los piratas somalíes secuestraran a dos embarcaciones que faenaban en aguas del Indico. Esta ha sido la primera vez que los militares galos se enfrentan a tiros a los piratas desde que hace tres meses fueran embarcados en los pesqueros franceses. Hasta ahora, en ese tiempo, no se había registrado ningún ataque a estos atuneros.
El incidente se produjo hacia las seis de la mañana y fue protagonizado por los militares que estaban embarcados en los atuneros 'Glénan' y 'Drennec', que faenaban al norte de las Seychelles. Tres pequeñas lanchas motoras se acercaron hasta los pesqueros sin que el radar de los barcos franceses las detectasen hasta que se encontraban en las proximidades. Los piratas dispararon contra los atuneros sin alcanzar a los barcos, ignorando de la presencia de militares armados a bordo y se encontraron con la respuesta de éstos. Los soldados hicieron primero fuego de advertencia y después dispararon contra las embarcaciones que dieron media vuelta y huyeron en dirección hacia un buque nodriza de donde procedían.
El incidente duró aproximadamente media hora y tuvo lugar a unas 165 millas al norte de la Seychelles, en el océano Indico. Se da la circunstancia de que el atunero 'Drennec' ya había sido atacado hace un año con un disparo de granada que le ocasionó daños, aunque logró darse a la fuga.
El suceso, seguramente, aumentará el debate abierto en España acerca de la presencia de soldados armados en los buques pesqueros ya que el episodio ha evidenciado la eficacia de este tipo de protección. Hasta ahora se venía asegurando que los pesqueros franceses no eran atacados porque los piratas sabían de la presencia de militares a bordo.
Protección desde julio
Desde julio, unos 40 militares forman parte de este dispositivo de protección contra la piratería, previsto hasta diciembre, y que es consecuencia de un convenio suscrito con el Estado a petición de los armadores. En Francia está prohibido embarcar vigilantes de empresas privadas.
Los atuneros no son los primeros barcos civiles con militares a bordo. Desde hace un par de años, comandos de marines viajan en los cargueros movilizados por Francia en los convoyes del programa alimentario mundial. Fusileros de la Marina también velan 'in situ' por la seguridad de los buques cableadores que tienden conexiones submarinas en las zonas peligrosas del Índico.
La protección militar embarcada ha sido extendida este verano a los atuneros, habida cuenta de su vulnerabilidad. «Teníamos el mismo problema que los armadores españoles o vascos. Nuestras tripulaciones temían salir del canal de Mozambique a zonas más expuestas», explica a este periódico Yvon Riva, presidente de la organización de productores de atún congelado (Orthongel), promotora de la iniciativa.
El representante patronal escribió al primer ministro, François Fillon, en petición de ayuda. «Le explicamos que si no teníamos una protección más eficaz que la "operación Atalanta" no podíamos seguir faenando en el Indico», recuerda desde su despacho en Bretaña. Obtuvo una respuesta positiva y el jefe del Gobierno autorizó el despliegue de un dispositivo militar en las Seychelles. Procedentes de las bases de Brest, Lorient, Tolón y Cherburgo, los destacamentos se desplazaron hasta su estado mayor operativo en el archipiélago, instalado en Puerto Victoria.
Tres soldados y un jefe
El marco jurídico está fijado por un convenio entre el Estado y el armador que regula la presencia en cada atunero de un equipo de protección integrado por tres infantes de Marina y un jefe de misión. El texto precisa las obligaciones de las dos partes, el régimen de responsabilidad y la organización de la cadena de mando.
En el plano financiero, el armador asume los gastos de alojamiento y manutención de los militares, así como los sobrecostes por primas, desplazamiento, transporte, residencia y transmisiones. «Todavía no hemos recibido ninguna factura, pero calculamos un coste global en torno a 50.000 euros por barco y mes», adelanta Yvon Riva, con la reserva de que se trata de una «estimación aproximada».
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