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Crisis política en Italia

El primer ministro acusa al jefe del Estado de haberse confabuladocon la izquierda hasta conseguir acabar con su inmunidad política

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Berlusconi se lanza a por Napolitano
El mandatario italiano gesticula durante un acto de su partido en Roma, el pasado septiembre. / AFP
Nada más conocerse la revocación del Laudo Alfano el miércoles a media tarde por el Tribunal Constitucional italiano, en el país transalpino comenzaron a cruzarse apuestas sobre el futuro del primer ministro, Silvio Berlusconi, desposeído de su inmunidad por los jueces y que debería enfrentarse en breve a delitos relacionados con sobornos, corrupción y compraventa irregular de derechos televisivos. Sin embargo, según transcurría el día de ayer, y ante la reacción de 'Il Cavaliere' y su Gobierno, quienes esperaban su caída se quedaron con las ganas. La respuesta de Berlusconi fue pasar al ataque.
La judicatura y el propio presidente de la República, Giorgio Napolitano, se convirtieron en los objetivos de una huida hacia adelante del primer ministro que ha hecho asomar en Italia incluso el fantasma de una fractura institucional. Utilizó para ello sus canales de televisión, a varios de los cuales llamó en directo para acusar al jefe del Estado de no haber respaldado la ley que daba inmunidad a los cuatro principales altos cargos estatales, incluidos ellos dos.
«Ha sido elegido por una mayoría de izquierdas que no tiene la mayoría en el país y tiene las raíces de su historia en la izquierda. Creo que incluso el último nombramiento de un magistrado de la corte demuestra que de qué parte está», dijo Berlusconi en alusión al pasado de Napolitano, que perteneció al Partido Comunista hasta 1991. En la RAI, 'Il Cavaliere' argumentó que el jefe del Estado «garantizó con su firma que la ley sería aprobada por la consulta» del tribunal y, por ello, Napolitano debería haber presionado a los jueces.
La invitación de Berlusconi a romper la separación de poderes y el riesgo de quiebra institucional hizo que el Quirinale respondiera con un comunicado oficial recordando que en Italia «todos saben» que el presidente «sólo está de parte de la Constitución, ejerciendo sus funciones con absoluta imparcialidad y un espíritu de leal colaboración institucional».
Incluso Gianfranco Fini, presidente del Parlamento y miembro de la coalición del primer ministro, aunque prudentemente alejado de él desde hace tiempo, recordó que el «incontestable derecho político a gobernar de Silvio Berlusconi» no puede «hacerle faltar a su preciso deber constitucional de respetar a la Corte y al jefe del Estado».
Ayer, Fini y el presidente de la Cámara alta, Renato Schifani, fueron convocados al palacio presidencial para analizar la situación y resaltar su lealtad a los organismos institucionales.
Diseñar la estrategia
En el otro lado del tablero, 'Il Cavaliere', junto a sus socios gubernamentales de la Liga Norte, Umberto Bossi, y el propio Fini, se reunieron para diseñar la estrategia para los próximos días, momento que aprovechó el primer ministro para redoblar sus ataques a Napolitano.
Más tarde, durante un encuentro con sus colaboradores en la sede del PDL, la coalición de partidos que lidera, Berlusconi dijo que ha sido elegido por el pueblo y que, por tanto, debe «ser respetado», en referencia a lo que considera «agresiones» recibidas por parte de los medios de comunicación. En el mismo tono, aseguró que «tiene los nervios de acero y que no pasará nada».
Y por si faltaba algo en el sainete transalpino, 'Il Cavaliere' cerró el día con uno de sus típicos comentarios sexistas. Esta vez su objetivo fue la diputada y dirigente del partido demócrata Rosy Bindi, a la que dijo que es «más guapa que inteligente» en un programa de la RAI. Bindi recibió esta descalificación cuando defendió al presidente de la República, Giorgio Napolitano, de los ataques de Berlusconi .
Mientras, la esperanza de los que querían ver a Berlusconi en el banquillo de los acusados se diluye. En el caso por corrupción del abogado Mills, el proceso de apelación se reanuda hoy en Milán con nuevos jueces, y puesto que el delito prescribe en marzo, resulta improbable que haya sentencia. En cuanto al juicio de Mediaset, los cargos se han reducido y también puede que acabe prescribiendo.
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