Siempre le presentan como colaborador de Félix, «pero cuando él se mató yo tenía sólo 17 años, así que no le conocí. Pero gracias a él me he dedicado a esto y soy un fiel defensor de su esencia», aclara Luis Miguel Domínguez, una de las pocas caras mediáticas del ecologismo en España, famoso por sus intervenciones en radio y televisión y por sus documentales. Ayer visitó Bilbao para dar una charla sobre su último proyecto: en noviembre se va de guía en un viaje turístico a Kenia -una propuesta de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente y el Club Marco Polo- donde los expedicionarios seguirán los pasos del llorado naturalista cuando hizo de cicerone en safaris fotográficos.
Aunque las cosas han cambiado mucho y los jeeps avanzan hoy en cola para que hordas de turistas puedan contemplar de cerca a leones, cebras o elefantes. «Es cierto que hace 50 años, cuando Félix estuvo por allí, eran tiempos en los que el hombre tenía que defenderse de la naturaleza y ahora es al revés. Pero Kenia se ha dado cuenta a tiempo de que debía preservar su riqueza». A propósito, ¿es para tanto el cambio climático o tiene razón Aznar? «A Aznar no hay que hacerle caso en nada. El hombre ejerce hoy una presión que no ejercía hace medio siglo y la casa empieza a tener goteras». El debate se centra ahora en la energía nuclear... «No me gustan los dogmas ni los 'lobbies' medioambientales. El melón energético habrá que abrirlo y a lo mejor debemos revisar el tema. Yo soy de los de 'nuclear no, gracias', pero mira cómo está Navarra de molinos... Hay que buscar una energía limpia de verdad porque la eólica está desfigurando nuestros paisajes. Y las Koplowitz invirtiendo en renovables, ¡lo que faltaba!».
A su vuelta, en diciembre, Domínguez regresará a tierras vascas para grabar uno de los capítulos de una serie producida por TVE, la Fundación Biodiversidad y TV3 llamada 'Invasores', «sobre las especies de fuera que se introducen en nuestro país». Aquí, en los alrededores de Hondarribia, en Txingudi, buscará coipúes, mamíferos de origen sudamericano que parecen mezcla de rata y nutria. «Llegaron desde las granjas peleteras francesas; la serie habla de las consecuencias de traer animales extraños a nuestros hábitats».
Sabe mucho él de eso. «Hace tres días recogimos una pitón de cuatro metros en la plaza del pueblo de Valdemorillo (Madrid) y la llevamos al Exotarium de Titulcia», un refugio para animales exóticos abandonados por sus dueños o confiscados por Aduanas que él gestiona. «Se compran cosas raras, luego se cansan y dicen '¿Qué hago con este bicho?'».
Ha pasado miedo en filmaciones como la de los amenazados indios korubo en el Amazonas, a los que el hombre blanco llama 'aplastacabezas'. Pero lo peor fue un viaje en avioneta volviendo del Alto Xingú, en Brasil: «Nos metimos en una tormenta, nos chupó una nube negra y creímos que no salíamos. Yo me acordaba de cuando murió Félix y de que se comentó que quizá fue porque la carga se desplazó y golpeó al piloto, así que no hacía más que decirle al compañero que agarrase bien fuerte el equipo»...
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