Guillermo Ulacia, presidente de la compañía vasca de generación eólica Gamesa, la primera de España y entre las líderes mundiales de esta actividad, presentó ayer su renuncia al consejo de administración. Adujo «motivos estrictamente personales» para tomar la decisión, que pilló por sorpresa incluso al equipo directivo de la empresa. Fuentes del sector aseguran que las razones reales están más próximas al distanciamiento, e incluso desencuentro, que mantenía con Iberdrola, el principal accionista del grupo.
El consejo de Gamesa ha puesto al frente a Jorge Calvet -que asumirá poderes ejecutivos-, hasta ahora vicepresidente y que cuenta con una dilatada trayectoria como analista financiero y en la banca de negocios. Licenciado en Derecho y Administración de Empresas por ICADE, completó su formación en Estados Unidos. Su carrera ha estado vinculada en Nueva York, Londres y Madrid a entidades como Morgan Stanley, Fortis y UBS. También fue director de mercados de capitales en el Banco de Vizcaya y, posteriormente, en el BBV durante la presidencia de Pedro Toledo.
Ulacia comunicó la pasada semana a los máximos responsables de Iberdrola -la eléctrica es el accionista de referencia y posee el 14% del capital- su deseo de abandonar la tarea que asumió hace cuatro años. Argumentó entonces el «desgaste» profesional y personal que ha sufrido durante este intenso periodo, así como su deseo de dedicar más tiempo a su vida privada.
Roces
Los medios consultados por EL CORREO apuntan a que ese «desgaste» es cierto, si bien matizan que ha sido provocado, entre otros factores, por los constantes encontronazos que ha tenido con los directivos de Iberdrola en los últimos meses. Ambas compañías están estrechamente ligadas, y no sólo por la relación accionarial. La eléctrica consiguió de Gamesa un contrato de cliente preferente, lo que le permite tener garantizado el suministro de equipos de generación eólica. Un mercado que hasta el inicio de la crisis era extraordinariamente estrecho y en el que había más demanda que oferta. Además, las dos empresas firmaron un acuerdo, que fue ratificado a finales de septiembre, para constituir una sociedad conjunta a la que se traspasarán buena parte de los parques eólicos que ha promocionado Gamesa.
En esta línea, las mismas fuentes aseguran que Iberdrola ha mostrado a menudo su inclinación a considerar a Gamesa una mera filial, subordinada a sus intereses. Este problema, que ya causó el cese fulminante del anterior consejero delegado, Ignacio López Gandasegui, es -apuntan- el mismo que ha llevado a la dimisión a Ulacia. «Guillermo pretendía desarrollar una estrategia con mayor independencia y no ha sido posible», indicaron.
Llegó a la empresa eólica vasca en una especie de 'vuelta a casa' tras un largo periplo profesional. Nacido en Barakaldo, informático de profesión, había desempeñado con anterioridad importantes cargos de responsabilidad en Opel -ahí formó parte del equipo de 'guerreros' de López Arriortua-, para pasar posteriormente a Aceralia y ocupar una vicepresidencia ejecutiva en la multinacional Arcelor.
Afectada por la crisis
Deja la compañía en un momento delicado. En su etapa de gestión se ha consolidado la presencia en China y Estados Unidos, dos de los mercados que aparentemente tienen más futuro en la generación eólica. Un periodo que Ulacia calificó ayer como «apasionante».
Sin embargo, este sector no ha sido ajeno a la crisis y, en particular, al estrechamiento del mercado financiero. De vivir una saturación completa de su capacidad de producción en 2007 -las ventas se realizaban con plazos de entrega de hasta dos y tres años-, ha pasado a experimentar un serio recorte. A finales de ese mismo año, Gamesa era una de las estrellas de la Bolsa española, donde sus acciones llegaron a cotizar a 36,3 euros, frente a los 14,85 que marcó al cierre de ayer. Las dificultades de sus clientes para obtener dinero han congelado la promoción de parques y, con ello, la venta de aerogeneradores.
La dimisión de Ulacia pilló también por sorpresa al Gobierno vasco. La consejería de Industria que dirige Bernabé Unda mantenía una «magnífica» relación con él, e incluso existía un compromiso mutuo para impulsar el clúster de empresas de energía que preside Josu Jon Imaz. Un área en la que, precisamente, el Ejecutivo de Patxi López cree que puede haber un importante desarrollo industrial en Euskadi en los próximos años.
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