A nadie extraña que le diagnostiquen una insuficiencia renal o una bronquitis. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando la enfermedad no es física, sino mental? A ojos de un extraño, el afectado pasa a ser alguien raro, por no decir peligroso, al que mirar con recelo. Las asociaciones que trabajan en favor de las personas con enfermedades psíquicas intentan desterrar este estigma social y sus esfuerzos culminan cada año en la conmemoración del Día Mundial de la Salud Mental. La Asociación Vizcaína de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (AVIFES) y la Federación vasca de Familiares y Enfermos Psíquicos (FEDEAFES) celebrarán la cita el sábado de 11 a 13.30 horas junto al Museo Marítimo, con el lema 'Abre tu mente' y les acompañará el cuerpo de Bomberos de Bilbao, el entrenador de Kaiku, José Luis Korta y el presentador Julian Iantzi.
El objetivo de la fiesta -en la que habrá rocódromo, exhibición de talla de madera con motosierra o 'skyjumping'- es «sensibilizar sobre la realidad del colectivo, superar el desconocimiento, los prejuicios y los falsos tópicos que se traducen en rechazo y discriminación social», manifiesta Miguel Ángel Núñez, presidente de AFIVES.
La enfermedad mental no debe percibirse como algo extraño. «23.000 vizcaínos sufren alguna patología psíquica, y el 25% de la población padece, ha padecido o padecerá trastornos de este tipo en su vida», dice José Antonio de la Rica, responsable de Asistencia Psiquiátrica y Salud Mental de Osakidetza. Las más comunes son la ansiedad, la depresión o una combinación de ambas.
La fiesta del sábado tendrá una buena dosis reivindicativa. María Ángeles Arbaizagoitia, presidenta de FEDEAFES, advierte de que «se necesita mejorar la atención primaria para prevenir y tratar de forma temprana los trastornos mentales». Además, enfatiza «la necesidad de recursos de alojamiento, especialmente para personas de cierta edad. Los recursos residenciales prácticamente no existen y se llegan a utilizar pensiones que no cumplen un mínimo de calidad». La asociación también recuerda que en las cárceles vascas «hay muchos enfermos mentales, que necesitan tratamiento en un ámbito no penitenciario».
Arbaizagoitia da otro tirón de orejas a las instituciones «por las carencias del sistema de valoración de la llamada Ley de Dependencia, centrados en aspectos físicos, sin tener en cuenta la especificidad de la enfermedad mental», y reclama una buena atención infanto-juvenil - «el control temprano es fundamental»- y para las personas sin hogar.