Francisco Correa, el jefe de la trama corrupta, se había convertido en uno de los hombres más ricos de España, con un patrimonio en el extranjero, según se refleja en las investigaciones policiales, cercano a los 50 millones de euros fruto de años de concursos amañados. Pero para el fisco era invisible, poco más que un indigente, que llevaba una década sin trabajar y sin declarar a Hacienda ni cotizar.
Un informe de la Agencia Tributaria fechado el pasado 4 de febrero que consta en el sumario del 'caso Gürtel' desvela que 'Don Vito' -el nombre clave del empresario en la contabilidad 'B' de la trama, en referencia al mafioso de la película 'El padrino'- «no ha presentado declaración por el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas desde 1999». Es más, en la base de datos de la Administración no constaba siquiera que en los dos últimos lustros hubiera tenido rendimientos del trabajo, de capital mobiliario o inmobiliario o de actividades. Durante todos estos años, «su patrimonio no había sufrido alteraciones» para el Estado.
La investigación ha constatado que Correa controlaba un grupo empresarial compuesto por 30 firmas mercantiles, desde empresas de eventos a constructoras. Hacienda, sin embargo, no tenía ni idea. «No consta como socio o administrador de sociedades. Únicamente figura como autorizado de las cuentas bancarias de una sociedad, FCS (Formación, Comunicación y Servicios), carente de actividad económica, de acuerdo con la información de nuestra base de datos», informaron hace ocho meses los inspectores al juez Baltasar Garzón, el primer instructor de la causa.
El cerebro de la trama disfrutaba de lujosas mansiones por media España, además de posesiones inmobiliarias en países de varios continentes, pero para Hacienda «el señor Correa únicamente es titular desde el año 1999 de un piso y una plaza de garaje en Madrid».
No es de extrañar que la Agencia Tributaria no supiera nada de los millonarios enjuagues de Francisco Correa. 'Don Vito', revelan los informes del sumario, «solía» pagar los sobornos «con dinero en efectivo que lleva en una caja de zapatos».
Baja tributación
El informe de la Agencia Tributaria, que analiza en casi un centenar de páginas el patrimonio real de Correa, llega a la conclusión de que el cabecilla de la red hizo un agujero al fisco cercano a los 5,1 millones de euros, y eso sólo contando el dinero defraudado entre 2003 y 2007 por las empresas que, en su nombre, gestionaban Ramón Blanco Balín y Andrés Guillamot Bernardo. Según el sumario, el empresario «parece» ser propietario de una treintena de sociedades, algunas de ellas domiciliadas en paraísos fiscales o países de baja tributación.
No obstante, Hacienda apunta que la cantidad defraudada podría ser mucho mayor, ya que todavía queda por analizar «la totalidad de la documentación incautada», sobre todo la encontrada en los despachos de Blanco y Guillamot.