Las obras del campo de fútbol de La Peña se retrasarán más de un año y saldrán caras -aún no se sabe exactamente cuánto- a las arcas municipales. El Ayuntamiento de Bilbao ha suspendido la reforma del equipamiento deportivo tras detectar la presencia de disolventes, metales pesados, pesticidas y aceites, que en algunos puntos aparecen en «fuertes concentraciones». Un problema que el Consistorio desconocía cuando compró la parcela en 2007, a pesar de que figura en el inventario de suelos potencialmente contaminados del País Vasco.
Las autoridades municipales pagaron 72.121 euros por el solar a la Federación Española de Fútbol, sin ser conscientes de que tenía una costosa 'hipoteca'. «No sabíamos que era un terreno potencialmente contaminado», reconoció ayer el alcalde, Iñaki Azkuna. «Ni lo sabíamos ni nos lo dijo la federación, que seguramente tampoco lo sabía», apostilló. ¿Y lo habrían adquirido de todas maneras? El alcalde se hizo esta pregunta en público y contestó: «El Ayuntamiento tiene el deber de que el campo de fútbol de La Peña sea tan bueno como los demás».
El terreno de Aitxarte, en el entorno de la Mina Abandonada, figura en el inventario de suelos bajo sospecha que maneja la sociedad pública Ihobe, según ha confirmado un portavoz del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno vasco. Lo habitual es que esta 'mancha' se haga constar en el contrato de compraventa y se especifique quién se hará cargo de las labores de limpieza, que según la normativa vigente debe asumir el causante de la contaminación.
Un centenar de muestras
En este caso no se hizo así. El terreno, que la federación ocupaba desde 1979, estaba tan deteriorado cuando pasó a manos del Ayuntamiento, en abril de 2007, que en la siguiente temporada el club se trasladó a unas instalaciones de Arrigorriaga. El proyecto de acondicionamiento se adjudicó a Cycasa por 1,7 millones de euros y se ha puesto en marcha este año. Si las obras se hubieran limitado a instalar una alfombra de hierba artificial «no nos habríamos enterado del tinglado», admitió el alcalde. Pero la reforma es más ambiciosa -incluye la construcción de un nuevo edificio de vestuarios, cubrición parcial de las gradas y cerramiento exterior del recinto- y «al primer movimiento de tierra, nos dijeron que el suelo podía estar contaminado».
Todavía se desconoce el alcance real del problema, ya que la investigación está en una fase inicial. Los primeros indicios se detectaron en junio y este verano se han hecho 23 sondeos en el conjunto de la parcela -de 9.813 metros cuadrados- de los que se han extraído y analizado 121 muestras. En 18 de ellas, sobre todo en la mitad norte, se han detectado elementos contaminantes a una profundidad de «entre 11 y 13 metros», precisó Azkuna. Trece presentan concentraciones «moderadas» y cinco, «fuertes». Se han localizado restos de lindane, plomo, cromo, níquel, zinc y benzopireno, entre otras sustancias. El recinto ha quedado vallado y sólo se permite el acceso a personal autorizado.
Tras las prospecciones realizadas por Labein, habrá que realizar nuevos estudios y los trabajos de investigación y descontaminación durarán más de un año. Esto echa por tierra los plazos que se barajaban hasta ahora -estaba previsto inaugurar el campo a finales de 2010- aunque lo más preocupante es el presupuesto, que aumentará «bastante». Ya se han gastado 200.000 euros en sondeos a falta de determinar el coste total de las tareas. El Ayuntamiento tratará de conseguir ayudas del Gobierno vasco y también de identificar al causante de la contaminación, algo que parece cuando menos complicado.
El asunto recuerda inevitablemente a las obras del Palacio de los Deportes de Miribilla, donde la aparición de lindane y los problemas de cimentación provocaron un sobrecoste de doce millones de euros y diez meses de retraso. En aquel momento hubo una polémica añadida por la demora en dar explicaciones a la oposición que esta vez se ha querido evitar. El concejal de Empleo, Juventud y Deportes, Jon Sustatxa, informó ayer a primera hora de la mañana a los grupos políticos, aunque fue el alcalde quien compareció en solitario ante los medios de comunicación, un gesto poco habitual. «Nos costará más tiempo y más dinero, pero vamos a hacer un campo moderno y primoroso», concluyó Azkuna.
t.abajo@diario-elcorreo.com