El relator especial de la ONU para los Derechos Humanos y la Lucha Antiterrorista no comparte la campaña emprendida por el Gobierno vasco en contra de la exhibición de fotos de presos de ETA en actos convocados por sus familiares u organizaciones de apoyo, dentro de una estrategia más general de deslegitimación de la violencia etarra. A diferencia del Departamento de Interior, Martin Scheinin, catedrático finlandés de Derecho Internacional Público, considera que mostrar estos carteles no constituye un delito de enaltecimiento del terrorismo. No obstante, admite que son los tribunales los que tienen que determinarlo en cada caso en función del contexto.
Martin Scheinin intervino ayer en la apertura del curso académico de la Facultad de Derecho de la UPV en el campus universitario de Leioa, donde impartió una conferencia sobre terrorismo y derechos humanos. En la ronda de preguntas abierta tras su presentación, el ponente argumentó que el enaltecimiento implica una voluntad de incitar a una persona a cometer un delito terrorista y, por lo tanto, tiene que existir la condición de que quien recibe el mensaje pudiera cometer un atentado.
Bajo esa premisa, Scheinin reconoció que, en principio, sí puede existir incitación a la violencia a través de la exhibición de imágenes, pero sostuvo que, en el caso de las fotografías de presos por parte de sus allegados y amigos, «debemos suponer que la motivación es más humana, y que el objetivo es crear simpatía, más que incitar a la violencia». Son los jueces, insistió, quienes tienen la última palabra.
El discurso del experto de Naciones Unidas coincide en sus fundamentos con la postura adoptada a finales del pasado mes de septiembre por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, que autorizó tres concentraciones con instantáneas de los reclusos organizadas en Mondragón por la asociación de familiares de presos de ETA, Etxerat. La consejería que dirige Rodolfo Ares había condicionado la celebración de las mismas a que no se mostraran los pasquines, una exigencia que Etxerat había acatado días atrás en San Sebastián, pero no aceptó en Mondragón.
Situación en España
Según la corte vasca, la exhibición de fotografías no tiene por qué suponer siempre una ofensa a las víctimas -depende del «sentido y significado» que den los convocantes a esos carteles, precisó- y tampoco estaba «suficientemente argumentado» en el caso de la localidad guipuzcoana que se fueran a utilizar para enaltecer el terrorismo. La Audiencia Nacional, en cambio, sí vio «claro» que estas manifestaciones ensalzaban a terroristas y acabó prohibiéndolas.
Durante su intervención de ayer en Leioa, Martin Scheinin se refirió también al informe que realizó el año pasado sobre la situación de los derechos humanos en España. El relator de Naciones Unidas insistió, como ya constató en su momento, en que existe una «buena práctica» en la defensa de los mismos. Sin embargo, reiteró su «preocupación» por la ilegalización de partidos políticos e hizo ver de nuevo que en el Código Penal hay disposiciones «demasiado abiertas». Y se refirió, precisamente, a los delitos de enaltecimiento del terrorismo y violencia callejera.
Scheinin valoró positivamente la colaboración del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y su actuación general en la protección de los derechos humanos, pero calificó de «muy defensiva y no muy abierta» la respuesta que dio a sus recomendaciones. Entre ellas, la abolición de la incomunicación para los terroristas.