Antonio Basagoiti y Mariano Rajoy se ven hoy las caras en Vitoria tras el órdago lanzado la semana pasada por el presidente del PP en Euskadi a la dirección nacional a cuenta de sus discrepancias por el Concierto Económico. En pleno intento por convencer a sus compañeros en Madrid de la necesidad de aumentar la protección de las normas fiscales vascas, los populares de Basagoiti conocieron de sopetón que la ejecutiva de la calle Génova, sede del partido en Madrid, tenía ya decidido decir 'no' a la reforma. Por eso Basagoiti se descolgó con ese aviso para navegantes si no se atendían sus demandas: «Que se presenten ellos por el País Vasco».
No es que ambas ejecutivas anden a la greña, pues los dos dirigentes ya se han entrevistado por teléfono desde entonces, pero saben que deben modular en público sus diferencias. Con la que está cayendo por el 'caso Gürtel', Rajoy no se puede permitir abrir un frente con el PP vasco, su delegación más preciada, como le gusta repetir. Ni Basagoiti puede quedarse con la espalda al aire en el Congreso, cuando los suyos defiendan el Concierto en compañía del PSE y del PNV sabiendo que sus compañeros les van a llevar la contraria.
De esto y algo de las transferencias pendientes versará esta tarde el encuentro entre Basagoiti y Rajoy, con la excusa de la inauguración de la nueva sede del PP en Vitoria. Entre los populares vascos cunde la sensación de que pactar una postura única es algo «más que complicado», pero que al menos las dos partes están obligadas a reconducir la situación creada tras las declaraciones de Dolores de Cospedal. Endurecida por su papel de 'poli mala' en el culebrón valenciano de la trama Gürtel, la secretaria general del partido adelantó el martes pasado el rechazo al blindaje de la fiscalidad vasca. Casi al mismo tiempo, el equipo económico de Basagoiti se entrevistaba con el responsable de Política Territorial, Javier Arenas, en Madrid, en un intento por acercar la dirección nacional a las tesis del PP vasco. Cuando salían del avión en Bilbao se enteraron del anuncio de Cospedal.
Un día después, Basagoiti soltó el órdago. Algo se pudo acalorar, pero la queja encierra una reivindicación para que el PP vasco sea tenido en cuenta desde Génova cada vez que una decisión afecte a Euskadi. La reunión de hoy y la rueda de prensa posterior medirán la temperatura de las relaciones y la forma de presentar en público sus diferencias sobre el blindaje.
Rechazo o abstención
La dirección nacional considera la reforma una maniobra del PNV para vincularla a la negociación a los Presupuestos de Zapatero, a quien el PP no va a dar ni agua. Pero los populares vascos quieren mejorar la protección del Concierto, se llame blindaje o equiparación, y en ese fondo coinciden con jeltzales y socialistas aunque no les guste. Cospedal advirtió ayer de que su partido «no va a consentir» que los nacionalistas «manipulen» el Concierto. En esto hay plena coincidencia con el PP vasco.
Los defensores del blindaje piden que las normas fiscales sean emitidas por el Parlamento vasco con rango de ley, lo que reduciría el número de eventuales recursos presentados por las autonomías que se sientan agraviadas. Esto es la teoría. En la práctica, puede que el parlamentario vasco del PP Antón Damborenea defienda el martes que viene el Concierto en el Congreso, junto a sus 'colegas' Ricardo Gatzagaetxebarria (PNV) y Miren Gallastegui (PSE), sabiendo que los suyos no le van a apoyar. Cospedal evitó ayer concretar si el PP baraja la opción de la abstención, como un gesto hacia sus compañeros vascos.