El lehendakari Patxi López ha vivido tres días históricos. Más de lo que mucha gente puede decir. El sábado y domingo -jornada de su 50 cumpleaños- recibió el respaldo unánime del PSE, que en un congreso reconvertido en baño de masas le reeligió como su secretario general con un inédito 97,4% de apoyo. Histórico. Y ayer, en plena resaca del éxito, realizó su primer viaje oficial fuera de España como lehendakari.
A Bruselas, donde se estrenó como orador ante la Unión Europea en el marco del plenario del Comité de las Regiones y de los 'Open Days', como se denomina la Semana Europea de Regiones y Ciudades. Allí alabó la «capacidad de autogobierno» vasca -«una de las más altas del mundo»-, habló de la «singularidad» del Concierto Económico y afirmó que Euskadi está en «mejores condiciones» que otros territorios para afrontar la crisis. También defendió un «nuevo modelo de país» «sostenible y solidario», una reclamación aplaudida por los asamblearios de la UE que funcionó muy bien tambén en su discurso del fin de semana ante el cónclave de los socialistas vascos.
En éste su primer periplo oficial a Bruselas, de apenas una jornada de duración, el lehendakari se entrevistó con el comisario europeo de Asuntos Económicos, y compañero de partido, Joaquín Almunia, al que dio detalles de las iniciativas de relanzamiento económico puestas en marcha por las autoridades vascas, y participó en los 'Open Days' con un mensaje en clave muy positiva sobre la situación del País Vasco y sus perspectivas de futuro. Citó informes de la propia Comisión Europea, según los cuales Euskadi es la región española «que mejor puede hacer frente a los retos de la globalización y el cambio climático, con un PIB per cápita del 139,5% de la media europea, niveles de endeudamiento bajo y altas tasas de inversión».
Una parte sustancial del éxito de la Comunidad Autónoma Vasca la atribuyó López a la capacidad de autogobierno, «una de las más altas seguramente del mundo» que «nos permite decidir sobre el noventa por ciento de las materias que inciden en los quehaceres cotidianos de las personas», como la sanidad, la educación y la seguridad ciudadana. De entre todas las atribuciones, se refirió expresamente al Concierto Económico, «que nos confiere capacidad de decisión en materias fiscales y tributarias». Mientras esto decía, en España se sucedían las declaraciones contrapuestas del PP, el PNV y UPyD sobre el blindaje de esa normativa -condición impuesta por los nacionalistas vascos para apoyar los Presupuestos Generales del Estado-, cuyo debate tendrá lugar el próximo día 13 en el Congreso.
López omitió referirse a la polémica sobre el Concierto y prefirió insisitir en un dato: «Si en el pasado hemos hecho un esfuerzo para adaptarnos a la economía globalizada, partimos de una posición favorable y estamos en mejores condiciones para adaptarnos a los requerimientos de una crisis que también es global». A continuación, recomendó al resto de representantes regionales de Europa que no pongan todo su enfásis únicamente en «atender las urgencias de la crisis» sino en el esfuerzo de «poner las bases no sólo de un nuevo modelo de crecimiento económico, sino de un nuevo modelo de país» más sostenible y solidario. Para su construcción reivindicó la «imprescindible» experiencia local y regional.
Fue, en fin, un discurso en clave positiva, a contracorriente de lo que han sido estos últimos años las intervenciones de las autoridades vascas en Bruselas, lastradas por la exposición de supuestos agravios e incomprensiones de las autoridades nacionales con una realidad política pretendidamente diferente.
El 'lobby' vasco
Por la tarde, y antes de regresar a Vitoria, el lehendakari acudió a la sede de la representación de Euskadi en la capital belga -y no fue fácil llegar porque había una manifestación de cientos de tractores por las calles-, donde reclamó la creación de un «lobby vasco, en el buen sentido de la palabra», destinado a ampliar la influencia de esta autonomía en la elaboración de las políticas europeas. «Tenemos que coordinarnos, trabajar juntos y potenciar nuestras posibilidades de cara a la UE», señaló ante una nutrida representación de políticos como el propio Almunia o Ramón Jáuregui.
Antes, López mantuvo un encuentro con José Manuel Durao Barroso, centrado especialmente en la crisis del atunero 'Alakrana'. Los portavoces de comunicación socialistas subrayaron que rara vez el presidente de la Comisión Europea celebra este tipo de entrevistas personales con un líder regional. Pero ayer debía ser el día, porque luego le tocó el turno al presidente de la Xunta gallega, Alberto Núñez Feijóo. Del PP.