Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Cultura

CRÍTICA DE CINE

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
La pianista
Es gratificante certificar el estreno de una película rodada en euskara, aunque luego sepamos que en el resto de la península van a airearla en versión doblada y sin subtítulos; interesante seguir las evoluciones de un grupo de actores que suelen aparecer desenfocados en las ficciones televisivas; y reseñable el hecho de que el cine vasco se anime a tratar el tema del terrorismo. El problema surge cuando Jabi Elortegi trata de romper la linealidad de la novela homónima de Anjel Lertxundi, fragmentando el relato en tres ejes temporales distintos. El primero nos presenta a Ainhoa Zulaika, concertista de piano afincada en Barcelona que ve cómo su vida personal se consume. En el segundo conocemos los años de juventud de este mismo personaje en un pueblo costero azotado por el terrorismo. Y en el tercero asistimos a la relación amorosa de Ainhoa con un misterioso joven que la espía.
Elortegi apuesta por entrecruzar los tres tiempos provocando en el espectador una sensación de confusión aparente que pronto se difumina. Una vez adaptados a esta pequeña trampa, y descubiertas otras más censurables por antiéticas, bajo los pies de 'La felicidad perfecta' se abre un enorme vacío. Traspasado el ecuador del metraje es difícil adivinar hacia donde se dirige el personaje de Ainhoa, aunque quizá sea peor descubrirlo. A 'La felicidad perfecta' le faltan profundidad y brío, y más mano izquierda a la hora de pulir unos personajes en los que se echa en falta una sólida correa de trasmisión que una el alma atormentada con el gesto patético y compungido.
Los más críticos tendrán que desafilar los cuchillos, ya que Anne Igartiburu no lo hace peor que cualquier actriz desconocida, aunque esta mejor Aia Krause (Goenaga), interpretando a una víctima colateral del terrorismo. Todas mis simpatías hacia Félix Arkarazo, por la estoicidad con la que aguanta una caracterización muy pobre hecha a base de un pelucón repeinado y un bigote postizo; y ánimos para que otros se atrevan a tratar este tema sin recurrir a la fuente inagotable de los tópicos.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS