La protesta de los vecinos de Los Puentes para exigir el cumplimiento de los plazos de las obras de encauzamiento del río Gobela concluyó ayer con incidentes con los agentes de la Policía Municipal. La manifestación comenzó a las 12.00 horas en el cruce de la Avenida Los Chopos con la calle Salsidu, junto al Instituto Getxo I. El centenar de manifestantes se concentró alrededor de la rotonda hasta interrumpir el tráfico. La protesta estaba previsto que concluyera quince minutos después. Según los asistentes, ya se encontraban en disposición de disolverse «cuando aparecieron tres patrullas de la Policía Municipal».
«Nos instaron de malas formas a que nos retiráramos». El ambiente se crispó y varios vecinos increparon a los agentes porque, según afirman, «ya habían solicitado el permiso para concentrarse a la Ertzaintza a mediados de septiembre». Cuatro patrullas de la Policía autónoma se desplazaron también a la zona. «Nos ha sorprendido la reacción de la Policía Local, porque llevamos concentrándonos cuatro semanas y hasta ahora no había pasado nada. Ha habido actitudes subidas de tono por ambos bandos. Por suerte, no ha llegado la sangre al río», explicó Arantza, una asistente a la concentración.
«Nunca nos decían nada»
«No entendemos lo que ha sucedido esta vez, ya que llevábamos tres domingos haciendo lo mismo con la Ertzaintza custodiándonos, y nunca nos habían dicho nada. Si llegamos a saber que no podemos cortar el tráfico, pues no lo cortamos y punto», explicó Marta Uriarte, presidenta de la asociación de vecinos afectados por el Gobela en la zona de Los Puentes. «Que hayan venido tres patrullas y luego cuatro de la Ertzaintza ha sido desproporcionado. ¡Ni que fuéramos delincuentes peligrosos! Había niños y la gente se ha puesto muy nerviosa», relató Uriarte.
Fuentes de la Policía Municipal corroboraron que los vecinos «tenían permiso para concentrarse, pero no para cortar el tráfico». Según un portavoz, los agentes acudieron a regular el tránsito y les solicitaron que dejaran de interrumpirlo, pero uno de los asistentes a la concentración se negó a ejecutar las órdenes de los agentes y «por ello se procedió a su identificación». Los vecinos acudieron después a las dependencias policiales para quejarse del trato recibido y negociar, sin éxito, la retirada de la falta al vecino identificado.