Las bajas estadounidenses en Afganistán se han elevado espectacularmente en las últimas 48 horas mientras sigue la pugna entre el mando militar, el general Stanley McChrystal, y el presidente Barack Obama sobre la necesidad de reforzar el contingente de tropas. Lo ocurrido hace pensar que el envío de más soldados es prioritario ya que en sólo dos días el Pentágono ha perdido trece efectivos humanos en ataques insurgentes.
La cifra de muertos fue mayor el sábado, cuando ocho militares norteamericanos y dos afganos perecieron en una acción contra sus posiciones en la provincia oriental de Nuristán. Los asaltantes, integrantes de una milicia tribal de la provincia, comenzaron la operación desde una mezquita y un pueblo cercanos a dos puestos de control de las tropas conjuntas.
«Las fuerzas de la coalición repelieron la agresión y causaron muchas bajas al enemigo, mientras que ocho soldados de la Isaf y dos afganos perecieron», informaron fuentes aliadas. Según el comandante Randy George fue un «ataque complejo en un área dificultosa».
Situada en las estribaciones meridionales de la cordillera del Hindu Kush y fronteriza con Pakistán, Nuristán es una región muy aislada con una fuerte presencia de los insurgentes, que controlan por completo su flanco occidental. La provincia ya fue escenario en julio de 2008 de uno de los ataques más sangrientos sufridos por las tropas internacionales después de que talibanes rodearan un puesto adelantado de las tropas en Wanat.
A las víctimas mortales de la ofensiva rebelde del sábado hay que sumar otros cinco soldados estadounidenses y varios insurgentes a causa de diversos combates registrados el viernes. Los cinco militares perecieron en tres acciones distintas en el sur y el este del país centroasiático, donde los rebeldes mantienen mayor actividad.
Batalla psicológica
Desde Reino Unido, el nuevo jefe del Estado Mayor británico, el general David Richards, se sumó a los llamamientos del McChrystal para que se refuerce con más tropas el frente aliado, según una entrevista que publicaba ayer el 'Sunday Telegraph'. «Si llevas más tropas podremos lograr los objetivos planteados más rápidamente y con menos bajas. Podemos empezar ganando la batalla psicológica. Lo que necesitamos demostrar es que nosotros, la OTAN y el Gobierno afgano ofrecemos un futuro mucho mejor, más seguro, con empleo, educación y mejor sanidad», señaló Richards.