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LA POLE

05.10.09 -

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Hace una semana, en Singapur,el 'paddock' de la F-1 se sacudía al poner en duda Toyota la continuidad de sus pilotos de cara a la próxima temporada. Se desataban todo tipo de conjeturas que mayoritariamente daban por finiquitado el periplo del gigante nipón en el 'gran circo' y debía ser John Howett -presidente de la escudería- quien saliera al paso de los rumores para reiterar su continuidad en el 'pit lane'.
Howett es uno de los más ilustres desconocidos que pueblan la parrilla. Llegó a la F-1 de manera circunstancial, al punto de que el cargo que ostenta le fue ofrecido en los pasillos de la sede central de Toyota en Tokio durante una de sus visitas como responsable de postventa para Europa. Desde aquel día de 2003, en que asumió las riendas del equipo, mucho ha cambiado la percepción que de Howett tienen sus correligionarios. Partiendo del perfil de gris hombre de empresa que le acompañó en sus inicios, han sido su buen hacer y sentido común los que le han aupado a la vicepresidencia de la FOTA, convirtiéndole en el artífice del acuerdo que ha desembocado en un nuevo Pacto de la Concordia.
John Howett busca urgentemente un 'top driver' para su equipo, alguien que aporte ese plus que distingue a los pilotos que marcan la diferencia para encadenar victorias con un monoplaza que, asegura, ya debería haber ocupado el escalón más alto del podio este mismo curso, lo que no resulta descabellado vistas las dos últimas carreras.
Alonso fue espléndidamente cortejado en el pasado y declinó la oferta de Toyota para retornar a Renault, lo que Howett interpretó como una clara incapacidad de su marca para transmitir credibilidad a las estrellas de este deporte. Dos años después se muestra más agresivo y es Robert Kubica quien vacila entre seguir la senda del asturiano o apostar por una escuadra decidida a pisar asiduamente el cajón en 2010.
El acoso sobre el polaco se ha intensificado en Suzuka exigiéndosele una respuesta inmediata a la suculenta oferta planteada, muy superior a la de Renault. Pero, consciente del principio de acuerdo existente entre Kubica y los franceses, Howett ha vuelto su mirada hacia Kimi Raikkonen, por quien apuesta a sabiendas de que al finés no le agrada retornar a McLaren como segunda opción, como recambio de un Rosberg sobre el que Hamilton ha ejercido su derecho de veto.
Durante el G. P. de Europa en Valencia Howett ya tentó al virtual campeón del mundo, Jenson Button. No muestra reparos en comprometer el frágil equilibrio del mercado de pilotos, como siendo un crío tampoco le tembló el pulso para escribir a los míticos Bruce McLaren y Colin Chapman ofreciéndose como aprendiz. Aún conserva las cartas que ambos le remitieron aleccionándole. Huelga decir que tomó buena nota de los consejos y ha decidido poner patas arriba el próximo Mundial. Todo con tal de que Toyota no pierda su último tren en la F-1.
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