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Cultura

05.10.09 -

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Con una profunda tristeza y emoción, miles de argentinos se congregaron ayer en el salón de los Pasos Perdidos del Senado de la Nación para brindar el último adiós a la legendaria intérprete Mercedes Sosa, La Negra. La agonía de los últimos días no sirvió para amortiguar ni un poco el golpe al corazón que representó su partida entre sus familiares, el mundo artístico y sus millones de admiradores.
Sus restos iban a ser velados hasta hoy a mediodía y luego, según adelantó uno de sus hermanos, serán incinerados. Las cenizas van a ser esparcidas sobre tres sitios amados por la cantante. En Tucumán, la provincia donde nació; en Mendoza, donde nació su único hijo, y en Buenos Aires, donde brindó centenares de inolvidables conciertos antes y después de su exilio europeo.
En una conmovedora carta de despedida y agradecimiento, su hijo Fabián Matus, sus hermanos, sobrinos y nietos pidieron a todos que se la recuerde cantando: «Lo que más feliz hacía a Mercedes era cantar y seguramente ella hubiera querido cantarles también en este final. De modo que así queremos recordarla y así los invitamos a hacerlo con nosotros».
Los músicos y cantantes de todos los géneros y de diversos países de la región manifestaron su hondo pesar por la noticia de su deceso. Muchos parecían no poder aceptarlo y seguían hablando de ella en tiempo presente. «No tengo palabras para expresar este gran dolor que siento», expresó el músico de tango Leopoldo Federico, que la acompañó en uno de los temas de su última grabación, 'Cantora I'. Muchos confesaban que la intérprete había marcado, de uno u otro modo, su carrera.
El acordeonista brasileño Luis Carlos Borges consideró que Mercedes Sosa «es la voz más importante de América y sin duda una de las mejores del mundo», por eso consideró que su canto «no morirá». Otro de los amigos que estuvo cerca de ella en los últimos días fue Víctor Heredia, quien contó que en el sanatorio, cuando estaba ya en coma, le cantó al oído unos párrafos de la canción 'Razón de vivir', que entonaron juntos en tantos escenarios. El destino puso al músico León Gieco este domingo en Tucumán, donde tenía previsto ofrecer un recital que ahora se transformaría en un homenaje a la amiga muerta que lo acompañó tantas veces en 'Sólo le pido a Dios'.
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