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Arranca la descontaminación de Zorrozaurre
El solar donde se levantaba la fábrica de Toldos Goyoaga ocupa más de 4.000 metros cuadrados. La actividad industrial ha dejado una herencia envenenada. / MITXEL ATRIO
Son pequeños avances en un territorio inmenso, pero precisamente por eso no pueden pasar desapercibidos. Ahora que el plan de Zorrozaurre está en pleno ajuste para adaptarse al parón inmobiliario, las instituciones se disponen a iniciar el proceso de descontaminación de la zona. Un trabajo discreto pero imprescindible para dar nueva vida a los antiguos terrenos industriales. Por ejemplo, los que durante años fueron testigos de la actividad de Toldos Goyoaga.
Para los vecinos de la ribera de Deusto, todo lo que queda de la fábrica derribada en 2000, con más de 170 años de historia, es el panel de azulejos con la marca de la casa, un salvavidas alrededor de un velero que se mantiene a flote en un mar embravecido. Sin embargo, la parcela, de 4.243 metros cuadrados, también ha dejado una herencia en el inventario de suelos potencialmente contaminados del País Vasco. Al igual que otros muchos terrenos del principal espacio de regeneración de Bilbao, está bajo sospecha.
De los 680.000 metros cuadrados que abarca el ámbito de actuación del plan de Zorrozaurre, el 40% están fuera de esa clasificación porque se destinaban a usos portuarios. Del resto, se calcula que el 70% -unos 285.000 metros cuadrados- deberá someterse a un tratamiento de descontaminación, fundamentalmente para librarse de hidrocarburos y metales pesados. La comisión gestora pondrá en marcha el proceso con las parcelas de titularidad pública, cuatro del Ayuntamiento de Bilbao y una del Gobierno vasco, que harán de locomotora para arrastrar a los propietarios privados, siempre en función del calendario de actuaciones urbanísticas.
Estos cinco solares suman 43.932 metros cuadrados. Los trabajos se llevan a cabo en tres fases: una primera investigación con catas y sondeos, un segundo análisis más exhaustivo y el plan de excavación. Todos ellos han superado las dos primeras pero sólo el de Toldos Goyoaga ha llegado al último estadio, a la espera de que el Gobierno vasco autorice la entrada de la maquinaria en el solar. Es un trámite que el Ayuntamiento espera resolver en unos días para iniciar las obras este mismo mes, con un plazo de ejecución de diez semanas. Incluso se ha contratado ya a la empresa que se encargará de estas tareas.
Tres tipos de vertederos
Según las investigaciones realizadas, en la parcela hay restos de hidrocarburos procedentes del tanque de fuel-oil que alimentaba la maquinaria de la fábrica. Los trabajos «no son nada aparatosos», explican los técnicos del área de Urbanismo. Si se cumplen las previsiones, se excavarán unos 2.300 metros cúbicos de tierra divididos en tres categorías. 1.200 irán a parar a vertederos de inertes, 800 a recintos homologados para depositar residuos no peligrosos y 300 se clasificarán como peligrosos. Estos últimos se llevarán a vertederos específicos, de los que no hay ninguno en el País Vasco.
Todo esto costará 150.000 euros que serán sufragados por el Ayuntamiento. En todos los casos le tocará pagar al propietario, según el principio de que 'quien contamina paga', aunque el Consistorio tratará de acogerse a las ayudas económicas del Gobierno vasco. La concejala de Urbanismo, Julia Madrazo, cree que el solar de Toldos Goyoaga «dará la medida de si los presupuestos están bien ajustados» y si los niveles de contaminación cumplen las previsiones.
Por muchos sondeos previos que se hagan, la excavación siempre puede deparar sorpresas. Una vez terminadas las obras, hay que tomar muestras y analizarlas en el laboratorio para que el terreno deje de considerarse potencialmente contaminado. El nivel de exigencia tiene mucho que ver con los usos previstos, que en este caso no son residenciales. Parte de la zona quedará ocupada por la futura sede de la BBK, y el resto, por viales y un equipamiento privado.
La parcela municipal de mayores dimensiones es la del depósito de la grúa. La limpieza será compatible con esta actividad porque los focos que se han localizado están a la entrada y junto al edificio de oficinas de Tarabusi. Aquí hay restos de hidrocarburos y algunos metales pesados. También se sanearán los terrenos de Machimbarrena, donde hay un almacén de coches desguazados, y la punta de Zorrozaurre. El solar de Toro Betolaza -en la explanada de Botica Vieja, donde se hacen los conciertos de la Aste Nagusia- presenta una contaminación «muy leve», fruto de un antiguo depósito de carbón. Estas actuaciones «se tomarán como referencia para hacer un diagnóstico» del grado de contaminación de Zorrozaurre y marcar la pauta a los propietarios privados, concluye la concejala de Urbanismo.


t.abajo@diario-elcorreo.com
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