Alicia Fernández (Bilbao, 1962) no llega a la dirección de la Sala Rekalde con un maletín, como los ministros entrantes, sino con una maleta. En ella, dice, «llevo la experiencia y el conocimiento que tengo del arte y también de los artistas, los galeristas, el mercado y las instituciones. Quiero colaborar con todos ellos». Nuevos aires para una de los principales espacios expositivos de vanguardia en Bilbao que, en los últimos tiempos, se ha visto zarandeado por polémicas artísticas, políticas e incluso de utilidad pública y falta de asistencia.
Con la llegada de Fernández, nombrada ayer por unanimidad a propuesta de la diputada de Cultura y también presidenta del Consejo de Administración, Josune Ariztondo, toma las riendas de la Sala Rekalde una profesional y crítica artística que empezó su carrera en el museo de Bellas Artes. «La Sala tiene un prestigio muy importante. Es uno de los principales espacios expositivos del País Vasco y como tal lo asumo, como un reto profesional más en mi trayectoria», afirmaba ayer horas después de conocerse el nombramiento. La nueva directora añadía que afronta este cargo «con gran ilusión y responsabilidad».
Críticas a la gestión
Aunque asegura que se va a esforzar en mantener «el alto nivel que ha tenido el espacio» hasta ahora, Alicia Fernández no es ajena a la sangría de público que la Sala ha sufrido en el último año, donde ni siquiera alcanzó la cifra de 15.000 visitantes. En su maleta no lleva recetas mágicas, pero sí algunas críticas a la anterior gestión encabezada por Pilar Mur. «Creo que ha existido un cierto distanciamiento respecto a los públicos. Es algo sobre lo que tengo que reflexionar e intentar tomar medidas».
En este aspecto, la nueva responsable es clara, afirma que está por la labor de «llegar al máximo de los públicos» y ser la intermediadora «entre la Sala y la gente».
Veterana en promocionar a los artistas vascos al ser la impulsora, hace más de una década, del programa 'Bosteko', que de manera itinerante ha ido presentando a la ciudadanía las nuevas tendencias del arte vasco pueblo a pueblo, estos encontrarán en Fernández su altavoz. «Estaremos cercanos a la creación artística local, pero también sabiendo que lo local y lo global deben estar unidos», explica. Aunque reconocía que hasta ahora los artistas vascos «han estado representados», cree que «igual lo que deben cambiar son las maneras de presentarlos, de llegar a los públicos y de difundir su trabajo»
En el fondo de su maleta anida un deseo: «Que la Sala Rekalde ocupe su lugar y esté presente como espacio público dedicado al arte contemporáneo».