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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 11 febrero 2012

Política

INFORME 'LA TRANSMISIÓN EN VALORES A MENORES'

Iñigo Lamarca afirma que la banda obtiene más respaldo entre los jóvenes en cuyas casas se defiende la validez del terrorismo

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El apoyo a ETA nace «en la propia familia» y viene «desde la infancia». El Ararteko, Iñigo Lamarca, presentó ayer en el Parlamento vasco el informe 'La transmisión en valores a menores', un documento que constata que, a pesar de que la influencia del centro escolar y del círculo de amigos es importante, es en el hogar donde el respaldo a la banda se consolida. Según los datos expuestos por el Defensor del Pueblo, la organización terrorista logra más seguidores en aquellas casas en las que nunca se pronuncia la frase «la violencia de ETA es inaceptable».
Lamarca entregó a la presidenta de la Cámara, Arantza Quiroga, el informe cuyas líneas maestras ya desveló a mediados de julio, cuando publicó otro similar sobre 'Atención Institucional a las Víctimas'. La radiografía que presenta de la juventud vasca es poco halagüeña; por lo menos, en lo que se refiere a su visión de la violencia terrorista.
Las cifras que presentó hace dos meses son impactantes. Menos de la mitad de los adolescentes creen que ETA es un grupo terrorista con el que «hay que acabar»; sólo seis de cada diez piensan que las víctimas merecen apoyo y protección; cerca de un 20% considera mal que se mate, pero estima necesaria la kale borroka; y un 45% no ve por qué los derechos humanos de los miembros de la banda tienen que ser respetados.
Según el análisis elaborado por la oficina del Ararteko, centrado sobre todo en una franja situada entre los 12 y los 16 años de edad, el apoyo a ETA o al terrorismo callejero entre los jóvenes no varía al pasar de un curso a otro. Esto significa que el respaldo a la organización brota en la infancia y «practicamente no se modifica en la adolescencia».
Sin embargo, el documento sí concede que, a medida que pasan los años, «va creciendo la sensibilización hacia los derechos humanos y el 'no' a ETA». Para Lamarca, defender las acciones de la banda es algo que viene dado «desde la niñez, de la familia», mientras que considerarla la «principal causante de la vulneración de los derechos humanos» es un argumento «adquirido con el paso de los años». Y en esta evolución, a su juicio, cobra relevancia el sistema educativo, que sería capaz de modular la radicalidad de algún entorno familiar. «A medida que avanzan en sus estudios, el rechazo a ETA aumenta. El dato es positivo porque se supone que, con la edad, las opciones razonadas van cogiendo peso», afirma el documento en tono optimista.
Pero el informe es rotundo. Un 18% de los escolares, un porcentaje «en absoluto despreciable», asegura que en sus domicilios se sostiene que hay motivos para que ETA actúe. Otro 14,7% lo oye pocas veces. El estudio viene a decir que el adolescente en cuya familia y su círculo de amigos se legitima las acciones de la banda tiene muchas posibilidades de acabar apoyando el terrorismo. «En nada la socialización es tan fuertemente reseñada por los escolares como cuando se trata de la justificación de ETA», añade el análisis, donde Lamarca y su equipo incluyen una reflexión demoledora: «En el colectivo de escolares que legitiman las acciones de ETA, se produce un repliegue en un mundo autorreferencial, endogámico, impermeable a la duda y a los razonamientos opuestos a los defendidos por ellos. Estos escolares conforman como un mundo aparte, como una sociedad paralela».
Grupos de profesores
El texto también puntualiza el papel de los colegios. Así, cuando un alumno dice que ha oído en las aulas defender los atentados terroristas «eso no quiere decir, necesariamente, que sea el centro escolar como tal quien legitime a ETA. Probablemente se está refiriendo a uno, dos o un grupo más o menos reducido de profesores».
Como ya desveló Lamarca en julio, el mayor rechazo a la banda se encuentra entre los estudiantes que estudian en el modelo A (sólo en castellano con el euskera como asignatura), mientras que ETA recaba sus apoyos más relevantes entre los jóvenes que están en el D (en euskera con el castellano como lengua). Por territorios, los más receptivos a las tesis etarras se encuentran en Guipúzcoa. Los menos, en Álava.
El Ararteko concluye que hay datos «preocupantes» que indican una persistencia en porcentajes importantes de escolares de «actitudes en las que los derechos humanos más elementales no son en absoluto respetados».
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