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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Vizcaya

MEDIDAS CONTRA LA CRISIS

Congela inversiones y prepara un «ajuste duro» en consonancia con un panorama económico sin perspectivas de mejora a corto plazo

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La Diputación recortará el gasto para hacer frente a una «recesión sin precedentes»
José Luis Bilbao anunció en el pleno de política general que el Departamento de Acción Social seguirá absorbiendo el 40% del presupuesto. / MAIKA SALGUERO
La Diputación «congelará» todos aquellos proyectos que no tengan un «efecto directo» en la actividad económica, reorganizará su estructura interna para «sumar sinergias» e impondrá una «economía de guerra» en la gestión pública para intentar hacer frente a una crisis «muy dura e intensa», que ya se ha manifestado en toda su crudeza en Vizcaya con una brusca caída en la recaudación -la Hacienda foral ha dejado de ingresar uno de cada cuatro euros previstos en lo que va de año- y que, además, no ofrece perspectivas de mejora a corto plazo. Acción Social seguirá abarcando el 40% del presupuesto y será uno de los pocos departamentos que no se verá afectado por este «ajuste duro» en la maquinaria foral, que recurrirá a un nuevo endeudamiento «razonable, pero sin complejos» para dar «continuidad al sistema». El resto de áreas deberá apretarse el cinturón «hasta tres agujeros» porque «sólo quienes resisten salen adelante».
Éste fue, en términos generales, el escenario dibujado ayer por el diputado general, José Luis Bilbao, durante el pleno de política general celebrado en la Casa de Juntas de Gernika. Un discurso que superó la hora de duración y que giró casi exclusivamente en torno a los efectos de una recesión «sin precedentes» que ha tenido su reflejo en un «impredecible y notable descenso» en la recaudación fiscal y en un brusco incremento del paro. Su alocución se enmarca en un contexto político marcado por el profundo deterioro de la situación económica, que ha obligado a los gobiernos -empezando por el de José Luis Rodríguez Zapatero- a adoptar medidas de choque contra la crisis y buscar grandes acuerdos presupuestarios.
A diferencia del pleno del pasado año, cuando enumeró los parámetros económicos que revelaban una ventajosa posición de Vizcaya y Euskadi respecto a otros territorios, Bilbao admitió ayer sin ambages la «preocupación» de la institución foral ante la actual coyuntura. Para ilustrar mejor la gravedad de la situación y la necesidad de adoptar medidas contundentes, el responsable del PNV recordó que en la pasada legislatura, «a la vista de la situación», renunciaron a construir la torre diseñada por César Pelli en Abandoibarra. El panorama vuelve a plantear «un dilema similar» a la Diputación, apuntó. Y la respuesta -explicó- pasa de forma obligada por la «austeridad y ajuste en lo corriente, mantenimiento en lo importante y descarte de todo aquello cuya rentabilidad social y económica no sea determinante».
«Complicidad» sindical
Partiendo de la premisa de que se mantendrá el gasto social -que «ha crecido un 117%» desde 2004-, el máximo responsable foral anticipó recortes generalizados en el resto de departamentos. Para empezar, se dejarán «en el congelador» varios proyectos hasta que «escampe» la tormenta económica. Dentro de este grupo, habló de la 'ola artificial' de Leioa, presupuestada en 10 millones de euros y cuya adjudicación debía realizarse próximamente; el proyecto Gaztegune, la escuela de escalada y la transformación del albergue de Plentzia. No mencionó, en cambio, otras iniciativas como el Guggenheim de Urdaibai o el Plan Foral de Vivienda.
En la gestión interna, el Gobierno foral acometerá diversos cambios. Por segundo año consecutivo, los responsables políticos verán congelado su sueldo. Del mismo modo, la Diputación buscará la «complicidad» de los sindicatos para, «si es posible», acordar la «contención» de los salarios de los empleados públicos y frenará el incremento de personal. Según recordaron fuentes sindicales, los trabajadores forales tienen firmado un convenio laboral vigente hasta el año 2011 que contempla subidas equivalentes a la inflación más el 1%.
Más allá de las variaciones en la política retributiva, los recortes en el presupuesto de 2010 se extenderán a todas aquellas partidas que «puedan desaparecer». «No habrá ni renovación de flota de vehículos, ni cenas de gala en congresos promocionales, ni nada que resulte prescindible», proclamó Bilbao. Los tijeretazos también se aplicarán a «programas enteros» que deberán ser «adaptados a las circunstancias» y a diversas subvenciones «no vinculadas a lo funcional». «Sé que algunas asociaciones y entidades lo van a pasar mal, pero no hay más remedio. Economía de guerra», remarcó.
La necesidad de optimizar los recursos y «sumar sinergias» contra la crisis también ha motivado diversos cambios en la estructura del Ejecutivo foral y sus empresas vinculadas. El organigrama de la Diputación pasará a estar compuesto por nueve departamentos, en lugar de los diez existentes hasta ahora. Promoción Económica y Formación y Empleo se fusionarán en un área -que se denominará Promoción Económica- bajo la dirección de Iñaki Hidalgo, hombre de confianza del diputado que hasta ahora se ocupaba de Obras Públicas.
Bilbao pretende también iniciar una «reconversión» en el entramado público que depende del Gobierno foral. El objetivo es agrupar en dos nuevas agencias entidades que hoy actúan con «personalidad propia». Una girará en torno a la innovación y estará compuesta por las sociedades Bai, Beaz, Seed Capital y las asociaciones Dema y Bizkaia Xede. La otra servirá para gestionar la construcción de infraestructuras y albergará a Bizkaiko Bideak, Kirolgintzan, Azpiegitura, Bizkailur y Aparcabisa. Interbiak se mantendrá fuera de este grupo por «su vinculación a las carreteras». La Diputación «explorará» la adecuación de las plantillas.
De forma paralela, el Gobierno foral «seguirá apostando por incentivar la economía real, apoyando la inversión de proyectos de interés social y motivadores de actividad productiva y económica». En este sentido, el diputado general aclaró que la institución mantiene un volumen de obra pública, adjudicada o en ejecución, de más de 1.300 millones de euros. Proyectos a los que, según dijo, «seguirán las inversiones en el nuevo San Mamés o la construcción de los nuevos corredores comarcales».


d.s.olabarri@diario-elcorreo.com
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