El Ayuntamiento de Barakaldo ha conseguido garantizar la conservación de la antigua estación de Desierto, que se integrará en el plan para cubrir las vías del tren llamado a eliminar definitivamente la brecha que separa el centro urbano de la zona Urban-Galindo y la ría. El Pleno municipal aprobó ayer el documento urbanístico que permite la reforma de la zona y consolida la protección del emblemático edificio. Bilbao Ría 2000, que ejecutará esta ambiciosa actuación, tiene ya vía libre para presentar el proyecto constructivo, valorado en más de 8 millones de euros. En cualquier caso, las obras carecen de fecha de inicio, ya que la crisis ha obligado a la entidad a priorizar en sus presupuestos las inversiones en ejecución y a replantearse el calendario de las que ya tiene programadas.
No se trata exactamente de la estación original que tuvo la línea ferroviaria en 1888, ya que fue reformada y ampliada en 1923, pero aún así su valor histórico es innegable. No en vano, ha vivido en primera persona la expansión urbana e industrial de la localidad.
El edificio, sin embargo, apenas aparecía en los registros patrimoniales con una calificación municipal como bien de interés estructural. Quizá esa falta de un mayor nivel de protección institucional fue la razón que lo situó a las puertas del derribo hace más de un año, después de que el Ayuntamiento iniciase el proceso de su descatalogación a fin de garantizar el proyecto que acercará Barakaldo a la ría.
Cambio de postura
Las reacciones posteriores hicieron a los corporativos replantearse aquella decisión. Primero fue la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial la que salió en defensa de la estación y después, a petición suya, el Gobierno vasco anunció la apertura de un expediente encaminado a su conservación.
El concejal de Urbanismo en Barakaldo, Jesús María González Suances, explicó ayer que posteriormente el Ejecutivo central también apostó por el inmueble, tras subrayar que era una infraestructura de su competencia y, por tanto, el Gobierno autónomo no podía intervenir. «Desde entonces, el alcalde medió con Bilbao Ría 2000 para conservar la estación sin perjudicar el proyecto de cubrimiento de las vías».
El plan, finalmente, se mantendrá sin más cambios que la integración del edificio dentro del gran cubo de cristal que rodeará el apeadero y le garantizará la luz natural. La entrada a los andenes se realizará mediante un sistema de escaleras mecánicas y ascensores desde la parte superior. Como todo el tramo sobre el que se actuará tiene 70 metros de longitud, el resto de las vías afectadas serán 'encajonadas' y su parte superior se convertirá en una gran plaza a la que se podrá acceder sin ningún tipo de barrera.