José Manuel Lucia, el paracaidista asturiano que en abril ganó 396.000 euros tras responder de una tirada 23 de las 25 definiciones que componen el rosco de 'Pasapalabra', ha sido destronado. El encargado de arrebatarle su título es Antonio García, un especialista en mercadotecnia en una empresa de telecomunicaciones, al que los telespectadores podrán ver esta tarde -a las 20.00 horas- haciéndose con los 450.000 euros que componen el premio más alto repartido hasta el momento en el espacio de Telecinco.
Este madrileño de 34 años tan sólo ha necesitado cuatro programas para llevarse este impresionante bote. Así, reconoce que en cierto modo «ha sido llegar y besar el santo» e indica que «me ha encantado la experiencia, tanto por el resultado como por el tiempo que he pasado con este maravilloso equipo, que consigue que te encuentres como en casa».
Al preguntarle qué va a hacer con el dinero, su contestación es tan rápida y contundente como lo han sido sus respuestas a lo largo del concurso: «Quiero liquidar la hipoteca y hacer dos viajes: uno a Finlandia para ver la aurora boreal, capricho de mi mujer, y otro a Eurodisney para que mis dos hijos disfruten de sus personajes favoritos». Al parecer, lo que sobre se irá gastando sobre la marcha.
«Casi no recuerdo nada»
El participante señala que estaba bastante tranquilo cuando llegó al temido 'rosco'. «Contaba con una diferencia bastante grande de segundos respecto a mi rival y, además, no tenía en mente ganar el bote. El objetivo era intentar hacerlo lo mejor posible y si podía estar un programa más, mejor».
También dice que después de haber completado 14 definiciones consecutivas «escuché a Christian gritar. Todo el mundo comenzó a felicitarme, así que me puse a botar. A partir de ahí, ya no recuerdo lo que sucedió. Fue como si saliese de mi propio cuerpo y viera una película sobre mí. Salté, me di la vuelta, vi que Christian venía corriendo hacia mí y nos pusimos a gritar como locos. No sé si fueron dos minutos o quince segundos, pero fue imborrable. Una locura».
El concursante no se atribuye todo el mérito. Reconoce que su éxito se debe a que tuvo «un poco de suerte» y considera que fueron claves los segundos que le dieron Alaska y Chema Martínez, sus acompañantes en esta edición. «Estuvieron muy bien, a la altura de las circunstancias e incluso mejor. En mi segundo programa, por ejemplo, me quedé bloqueado por los nervios y ellos estuvieron ahí para ayudarme. De hecho, Chema consiguió varios segundos inesperados en la prueba de 'La palabra imposible' de los dos últimos programas». El poso cultural y mantener la calma fueron las claves del éxito.
Pero el concursante madrileño también ha trabajado muy duro para alcanzar el éxito. «Durante dos semanas me encerré en una habitación para ver el concurso en la tele y aprender de él todo lo que pudiera». No consiguió acabar ni un 'rosco' «e incluso me ponía más nervioso», asegura.