Lo anunciaron hace un mes. «Nos concentraremos todos los días 19 para mantener viva la memoria de Edu y mostrar nuestro rechazo al terrorismo». Ayer, familiares y amigos del policía nacional Eduardo Puelles, asesinado por ETA hace tres meses, desafiaron a la lluvia y volvieron a manifestarse en el parque Ibai Eder de La Peña. En silencio y tras una frase contundente: 'Edu gogoan zaitugu. ETA Kanpora' ('Edu te recordamos. ETA fuera').
Al acto, en el que estuvieron arropados por decenas de vecinos del barrio, uno de los más castigados por los terroristas, asistió una importante representación política. No quisieron faltar, entre otros, el consejero de Interior, Rodolfo Ares; el portavoz de los socialistas vizcaínos, José Antonio Pastor; el delegado del Gobierno en Euskadi, Mikel Cabieces; el presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti; y el líder de los populares de Vizcaya, Antón Damborenea; la presidenta de las Juntas Generales de Guipúzcoa, Rafaela Romero; el presidente del Bizkai buru batzar, Andoni Ortuzar; el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna; y el de Arrigorriaga, Alberto Ruiz de Azua, así como la directora de la Oficina de Atención a Víctimas del Terrorismo del Gobierno vasco, Maixabel Lasa.
La Peña volvió a ser testigo de la unidad entre los damnificados por la sinrazón de la violencia. Los allegados de Eduardo Puelles, encabezados por su viuda, Paqui Hernández, y sus hijos, Rubén y Asier, recibieron el cálido arrope de los familiares de Inaxio Uria, Isaías Carrasco y Jesús María Pedrosa, un gesto que Josu, hermano del inspector asesinado, valoró como «una forma más de luchar contra la banda terrorista». «Tenemos que tener claro que hay que estar juntos. Además de los ámbitos policial y judicial, la deslegitimación social es muy importante para acabar con esta lacra», expresó al término del acto.
Una labor «difícil»
Josu, que anunció que a partir de octubre las concentraciones se celebrarán a las siete de la tarde en vez de a las ocho, agradeció en nombre de la familia de Edu el apoyo recibido por todos y, aprovechó el momento para felicitar al Gobierno vasco y, en especial, al Departamento de Interior por la campaña de retirada de simbología etarra promovida este verano. «Es una labor difícil y compleja, en la que a veces no se consigue el objetivo óptimo, pero nos desagravia profundamente», señaló. El hermano del policía nacional quiso, asimismo, hacer extensible su agradecimiento a los ayuntamientos que «de modo contundente» aprueban iniciativas para acabar con todos los actos que supongan un enaltecimiento del terrorismo. «Los que no quitan las fotos de presos ofrenden a la familia de Edu», remarcó de forma tajante.
A las palabras de Josu Puelles se sumó también la presidenta de las Juntas Generales de Guipúzcoa. Rafaela Romero consideró «fundamental» recordar a las víctimas para que sus familiares sepan que «los llevamos en la memoria y en nuestro corazón, que son parte de nosotros» y subrayó que la atención a los afectados «es deber prioritario de la sociedad vasca».
La dirigente socialista recordó que Eduardo Puelles «dio la vida e hizo una importante contribución, a través de su dolor, en favor de la libertad» y advirtió a ETA de que «el asesinato, la amenaza o la extorsión no van a doblegar nunca la voluntad libre de los vascos».