La recuperación del patrimonio histórico no ha logrado evadirse del azote de la crisis. El horno alto de Sestao es uno de sus últimos damnificados, ya que el Gobierno central se ha visto obligado a paralizar la rehabilitación integral necesaria para convertirlo en museo. Así lo desveló ayer el presidente de la Fundación de Trabajadores de la Siderurgia Integral en Vizcaya, Francisco Arana. «El Ministerio de Cultura nos ha comunicado que hay otras prioridades y, aunque nos garantizan que el proyecto no va quedarse en un cajón, habrá que esperar a mejores tiempos», lamentó.
En 2008, el Ejecutivo central puso fin a doce años de abandono de uno de los últimos vestigios del coloso que durante casi un siglo fue Altos Hornos de Vizcaya. Invirtió 630.000 euros en la primera fase de la ambiciosa actuación, consistente en la consolidación del horno. Los trabajos, «que se han limitado al 30% de la estructura», afrontan sus remates finales, y ahora ya debería estar en marcha la tramitación administrativa de la siguiente etapa, que culminaría la rehabilitación antes de completar la intervención con el acondicionamiento del monumento como centro de interpretación de la historia siderúrgica.
Este paso, sin embargo, no tiene visos de ejecutarse a corto plazo, según desveló Arana, debido a las dificultades que está encontrando el Gobierno central para cuadrar sus cuentas y pese a que en los presupuestos de este año reservó 1,2 millones a la iniciativa. «Es una pena, porque el proyecto está muy avanzado y va a suponer un avance de gran importancia para la comarca, tanto a nivel turístico como de recuperación de nuestra memoria histórica sobre una actividad industrial que ha permitido que el País Vasco sea lo que es hoy», subrayó.
Convenio con Barakaldo
El apoyo de las instituciones vascas, según explicó el responsable de la entidad, tampoco es suficiente para seguir avanzando. El Gobierno autonómico se ha comprometido a aportar un millón y medio de euros en 2009, pero la valoración inicial de los costes hablaba de una inversión total de más de 10 -sólo la segunda fase estaba presupuestada en siete millones-. La Diputación, por su parte, ha mostrado su voluntad de implicarse, «pero tampoco quiere liderar la actuación».
Al margen del frenazo de esta iniciativa, la fundación prosigue con sus actividades y ayer firmó con el Ayuntamiento de Barakaldo un convenio de colaboración para promover la formación y la difusión de la historia de la siderurgia. La institución local aportará 10.000 euros cada año hasta 2014 a cambio de que el patronato les ceda los locales cuatro meses para realizar conferencias, exposiciones u otras actividades. La fundación, además, trabaja en la puesta en marcha de un proyecto en los centros de formación profesional del municipio.