«Viajando me ha pasado de todo. Fíjate que una vez en Egipto casi secuestran a mi mujer dos veces en el mismo día». Kendall Maison ha recorrido más de 28 países para documentarse para sus novelas. Dice que el que más le gusta es Egipto: «Por lo mismo que a todo el mundo: el misterio, las pirámides, los faraones, esa estética...». Por eso, tres de sus novelas se desarrollan allí. En la última, 'Los Pináculos del cielo', el traficante de obras de arte, Alex Craxell, vuelve al país para desentrañar un misterio junto con su esposa y jugarse, otra vez (ya lo hizo en la anterior entrega, 'El laberinto prohibido') el pellejo. Es un 'thriller' histórico en la línea de Dan Brown. Con conspiraciones, asesinatos y El Vaticano metido en el ajo.
A pesar de que ha conocido los cinco continentes, elige Bilbao para vivir. «Llegué con 18 años. Me quedé sin combinación de autobús aquí, 'anclao'. Estuve toda la noche en el Casco Viejo, de marcha. Me enamoré de la ciudad». Aunque ha cambiado mucho, «porque Bilbao no es la que era», sentencia, le encanta la villa para vivir.
Sin fronteras
Pero Maison ni es extranjero ni se llama Maison. En realidad, responde al nombre de Jesús Ángel Gómez Esteban. Su ciudad natal no se puede desvelar, porque prefiere guardarla para sí. Admite que se lleva mejor con los bilbaínos que con sus paisanos, quizá por eso calla su procedencia.
El seudónimo, explica, le abre las puertas al público anglosajón. «Elegí Maison porque en Estados Unidos es un apellido tan común como aquí Gómez. Lo de Kendall, aunque no es muy habitual, también existe allí». Por lo visto no le ha ido mal, porque su libro 'El laberinto prohíbido' se ha traducido al francés y se venderá próximamente en Francia, Canadá, Bélgica, Suiza y Luxemburgo. Además, está en negociaciones para publicar en EE UU 'El protocolo griego' y su secuela, que escribirá próximamente.
No es el primer español que se hace famoso con un nombre extranjero. Sin ir más lejos, Juan Eslava Galán, que fue premio Planeta en 1987, con 'En búsca del unicornio', se hizo conocido en todo el mundo con el de Nicholas Wilcox. Bajo esta firma publicaba, como Maison, 'thrillers' históricos.
Y muchos recordarán con nostalgia las populares novelas del Oeste firmadas por Silver Kane. Quien se escondía tras ese seudónimo era Francisco González Ledesma, quien creó al policía Méndez para las obras policiacas que firma con su nombre auténtico.
La aventura egipcia
Al igual que ellos, Maison también tiene otros registros: su primera novela, 'Agaroth y el maestro del conocimiento' es un relato «de fantasía y magia tipo Tolkien». Asegura que este tipo de historias son su especialidad. Además, ha escrito un libro de cuentos para niños en colaboración con su mujer. «Me gusta compartirlo todo con ella, porque somos uña y carne».
Por eso, el día que un egipcio se la intentó llevar a lomos de un caballo, Maison se llevó el susto de su vida: «En ese momento pensé: ahora me toca correr detrás de ellos y agarrarle de la cola al caballo porque se me lleva a mi mujer». Por suerte, dos oficiales del ejército egipcio que estaban por allí detuvieron al secuestrador y todo quedó en un susto. «Lo cuento todo detallado en mis libros». Y es que una experiencia así no se puede desperdiciar.