«Una cuestión de Estado». Estamos ante uno de los ejes del Pacto por la Energía que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, propondrá a todas las fuerzas políticas este otoño. No hablamos del cierre de las centrales nucleares sino de la llegada masiva del coche eléctrico a las carreteras. En estos términos presentó ayer el ministro de Industria, Miguel Sebastián, la ratificación de los acuerdos del proyecto Movele para impulsar la fabricación de vehículos alimentados con baterías. El Gobierno lo ve claro: si todos los coches que circulan por España fueran eléctricos, el ahorro en la factura petrolífera anual sería de unos 11.000 millones de euros y la dependencia energética española del crudo se reduciría en 20 puntos. Tentador en tiempos de crisis.
El objetivo final es poner en la calle entre este año y el siguiente 2.000 vehículos. Un proyecto dirigido, en principio, a empresas con grandes flotas y a administraciones, aunque también pueden beneficiarse del mismo los particulares. Las subvenciones oscilan entre los 750 y los 20.000 euros, y en el caso de los automóviles podrán llegar a los 7.000 euros. En términos generales, la cantidad oscila entre el 15% y 20% del coste, sin contar los impuestos. Correos y Aena son dos de las compañías que han mostrado su interés en el Movele, aunque la adquisición definitiva dependerá del precio que los fabricantes les propongan en función del volumen de sus peticiones.
Para el ministro, estos vehículos serán uno de los referentes en la próxima Ley de Economía Sostenible, una de las prioridades del Ejecutivo en lo que queda de legislatura y, por si acaso, envió un recado a la oposición: esta estrategia es una «cuestión de Estado alejada de la confrontación política», por lo que propuso a todos los partidos políticos, «especialmente al PP», un diálogo para su implantación.
En cualquier caso, al que hay que convencer es al ciudadano. El elevado coste sigue siendo una de las cuestiones que plantea aún el coche eléctrico: un utilitario pequeño puede costar más de 20.000 euros. El otro problema es la falta de puntos de recarga de las baterías para los mismos. Por ello el plan prevé la instalación de 546 nuevas estaciones. Los 'enchufes' se montarán tanto en las calles como en aparcamientos públicos.
Menos impuestos
Para ratificar esta promesa, el ministro se hizo acompañar ayer en el acto por el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón; el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, y el regidor de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteiserín. Entre las tres ciudades se han comprometido a instalar medio millar de nuevos puntos de recarga y a facilitar una fiscalidad que beneficie a estos vehículos por su bajo nivel de contaminación.
Desde primeros de año, los aparcamientos regulados serán gratuitos en Madrid para los coches eléctricos. Sevilla se apuntó también a esta política fiscal y recordó que ya contempla bonificaciones de hasta el 75% para los coches híbridos o los que utilicen energías renovables y Barcelona, por su parte, anunció que limpiará las calles con mas de 263 vehículos eléctricos. Estos puntos supondrán una inversión en torno a los 2,5 millones de euros, de los que más de un millón serán aportados por el Instituto de Diversificación y Ahorro Energético (IDAE).
El colectivo Ecologistas en Acción criticó el plan argumentando que las virtudes del coche eléctrico esgrimidas por el Gobierno «están muy lejos de la realidad». La organización recordó que fabricar uno de estos vehículos «consume tanta energía como la que gasta el mismo a lo largo de 60.000 kilómetros». A su juicio, el dinero destinado al plan «se emplearía mejor en promover el abandono del coche a cambio de abonos de transporte público».