
Mikel Astarloza mantuvo su inocencia en una rueda de prensa ofrecida en agosto en San Sebastián. / TELEPRESS
El caso positivo por EPO de Mikel Astarloza quedó ayer confirmado oficialmente. El ciclista guipuzcoano recibió a mediodía la notificación de la Unión Ciclista Internacional (UCI). La muestra 'B' ha vuelto a dar 'no negativo' con su resultado similar al del
primer test. Es decir, el laboratorio del Consejo Superior de Deportes (CSD) ha vuelto a encontrar restos de eritropoyetina recombinante. Considera que el caso es positivo. El Euskaltel-Euskadi mantiene la defensa de la inocencia del ciclista y «ha puesto el asunto en manos de abogados y técnicos».
Astarloza aseguró días después de conocer los datos del primer análisis que no había recurrido a ese fármaco prohibido. Sin embargo, el contraanálisis deja su caso visto para sentencia. Ahora es la Federación española la que debe imponer una sanción. Cuando el fármaco es EPO, la suspensión se eleva a dos años. El final de la carrera deportiva del deportista de Pasajes.
«La defensa demostrará por qué no es positivo», insistieron ayer fuentes del conjunto vasco, dispuesto a iniciar un largo proceso legal. Astarloza se puso en contacto con los responsables del Euskaltel-Euskadi nada más recibir la confirmación oficial. El equipo aún no tiene esa carta. Llegará. Si la vía de la justicia deportiva no da un giro inesperado, Astarloza no volverá a ser ciclista. Un control por sorpresa realizado el pasado 26 de junio, en vísperas del Campeonato de España de fondo en carretera, detectó la presencia de EPO recombinante. El corredor luchó por el título nacional y acabó en el podio, en tercera posición. En forma para afrontar el
Tour.
Luego acudió a la Grande Boucle y protagonizó una emocionante
victoria en los Alpes, el día del Grand Saint Bernard, con el Mont Blanc como testigo. Ese triunfo, el tercero del
Euskaltel-Euskadi en el Tour, rescató al conjunto dirigido por Igor González de Galdeano de un temporada casi vacía de resultados. Habían apostado todo por el Tour y Astarloza les recompensó. Luego vino el escándalo. El 31 de julio, mientras se disputaba el Circuito de Getxo, el de Pasajes recibió la primera notificación: había dado positivo días antes del Campeonato nacional celebrado en Cantabria.
El 4 de agosto, en San Sebastián, Astarloza convocó a los medios de comunicación para anunciar
su intención de «demostrar» que no era culpable del positivo. «Sé que es mi palabra contra el resultado de un laboratorio, pero lo único que pido es la oportunidad de defenderme». «Pensaba -añadió- que se trataba de un error. Esto no tiene ningún sentido. Si hubiera tomado algo que pudiera dar positivo, podría haber dado una dirección errónea o no responder a la solicitud de pasar el control, cosa que no ha ocurrido porque tanto entonces como ahora estoy completamente seguro de mi inocencia. He cumplido la normativa de localización de la UCI, comunicando mi paradero a diario».
Desde entonces está en marcha la maquinaria de defensa. El Euskaltel-Euskadi, como reconoció ayer en un comunicado, ya esperaba que el contraanálisis fuera también contrario a la versión del corredor. «El Euskaltel Euskadi se regirá por la normativa vigente en estos casos tanto a nivel UCI como federativo. A su vez, defenderá el daño causado tanto al ciclista como a la propia formación», aseguró ayer la formación naranja.
Golpe al Euskaltel
El corredor, que no participó ya en San Sebastián, seguirá en el dique seco. «A muerte, le apoyamos a muerte», subrayó Madariaga cuando se difundió el resultado del primer análisis. «No hemos encontrado ninguna anomalía en los controles internos», explicó. Aún no conocía la segunda analítica. Ahora, Astarloza perderá todo lo que ganó tras ese control inopinado: el bronce en el Campeonato de España y la etapa que se llevó en el Tour.
El efecto de la confirmación de este caso deja tocado al Euskaltel-Euskadi. En sólo unos días conoció
el positivo por CERA de Íñigo Landaluze y el de EPO de Astarloza. Los dos vieron la luz en pleno Tour. La formación vasca está sostenida por un empresa de telefonía, Euskaltel, y por patrocinadores públicos: el Gobierno vasco y las Diputaciones forales. Su función es vender la imagen de Euskadi. Y los escándalos por dopaje afectan a su línea de flotación. «Los patrocinadores nos han mostrado su apoyo», confirmaron tanto Madariaga como Galdeano tras el positivo de Astarloza.