«Drie bier en een portie kaas, graag». O sea: «Tres cañas y una ración de queso, por favor». En la sala de prensa de Assen se repartió un pequeño diccionario de uso para la Vuelta. Traducciones del holandés al español. Unas tenían picante: «¿A tu habitación o la mía?». «¿Un masajito?». «Juntamos las camas». «No te ibas a encargar tú de los preservativos». Otras, mala leche: «Hoe laat houdt dokter Fuentes spreekuur?». Esto es: «¿Cuál es el horario de consulta del doctor Fuentes?». Referencia al médico canario de la red de dopaje desarticulada en la 'Operación Puerto'. Hay más: «Puedo dejar las bolsas de goteo aquí». Las de suero o transfusión. Y más: «Hasta una hormiga mea más». Broma ante las dificultades para orinar de algunos ciclistas durante los controles. Todas estas frases son consideradas por el autor del libro como imprescidibles durante una Vuelta.
Viajar alimenta la vista. Cambia el punto de mira. Responde a otros preguntas. ¿Cómo ven los holandeses la Vuelta ciclista de los españoles? Pues con humor, ironía y hasta sarcasmo, según este librito publicado con el apoyo del gobierno local de Drente (provincia desde donde ha salido la carrera) y de Rabobank, el gran banco nacional. Se titula 'Vuelta OL'. La Vuelta y Olé. Y tiene a un toreno en bicicleta ocupando la portada. El tópico. Primero aparece un corredor español iniciando el viaje a Holanda. Detrás se ve una fiesta, con los participantes vaso o botella en mano. La imagen de la España del chiringuito. Noche, playa y alcohol.
La 'Vuelta OL' enseña a romper el hielo con las holandesas. Con las jovencitas: «¿Sabe tu madre que estás aquí?». Con las solitarias: «No busques más; los demás ya están emparejados». Hasta con la veteranas: «No pasa nada si tienes un par de añitos más que yo». Tampoco falta el habitual: «¿Estudias o trabajas?». Más alguna frase algo extraña en un curso de ligue: «¿No te has afeitado las piernas?». Incluso se da una excusa por si algo falla en la cama: «No me suele pasar ¿Vemos una película entonces?».
El bingo de Benidorm
También hay indicaciones siempre necesarias en un viaje a Holanda. Primer ejemplo: «Deme pan de centeno con manteca de cerdo y leche con chocolate». Segundo: «Eso es un búho o un español dando la serenata». Tercero: «¿Se sirve paella? No, pero tenemos judías pintas con tocino y cebolla». Cuarto: «¿Lo que me gusta de España? Es obvio, el bingo de Benidorm»... O algo tan imprescindible como: «¿Me podría empujar un poquito para poder alcanzar el alero, por favor?». O como: «Salude a San Nicolás de mi parte»... Pues así, bien patrocinado, circuló en Assen el diccionario holandés-español de la Vuelta y Olé.