-¿Cuánto de marketing hay en el lehendakari Patxi López?
-(Pausa) Si digo yo que un 0%... (sonríe). Sé que me han criticado mucho lo de las fotos, pero si se analizan una por una detrás de todas hay un contenido. Me he hecho fotos con empresarios y sindicatos, y detrás estaba el diálogo social, con los tres diputados generales para hablar de los problemas de este país, con Eudel, con las tres cajas de ahorros para ver cómo agilizábamos la línea de financiación, con gente del mundo educativo y sanitario... Siempre con objetivos.
-¿Podría haber reducido un poco las vacaciones o al menos las ausencias?
-¿Cuáles? ¿En una misa en San Ignacio? No hay nada extraordinario en irse una semana de vacaciones, que además interrumpí para ir al funeral de los dos guardias civiles asesinados en Mallorca. No ha habido ningún déficit en el Gobierno. Esa crítica sólo obedece a la demagogia de quien en estos momentos posiblemente esté de vacaciones.
-¿Le convendría hablar menos de música o de Internet? Se lo digo por el juego que les da a sus rivales para ridiculizarle. Urkullu le ha llamado 'Patxitwitter'.
-No me parece mal que cada uno cubra sus deficiencias con este tipo de críticas. Pero yo soy un aficionado a la música, a las redes sociales y a las nuevas tecnologías. No es de ahora y ni porque al llegar a lehendakari tenga que aparentar no sé qué cosas. Todo el mundo que me conoce lo sabe, y lo voy a seguir haciendo. La política 2.0 es una magnífica herramienta de contacto con los ciudadanos. No he descubierto nada, pero soy el que lo quiere aplicar.
-Ibarretxe tenía Konpondu.net
-Sí, ya, Pero eso no cuesta nada tenerlo. Él era aficionado a las bicis, pues perfecto. Cuando quiera Urkullu quedamos un día con un ordenador cada uno. En fin, que son todo críticas demagógicas que no van a ningún sitio y que no sé si alguno hace por envidia.
-¿Ya se ha acostumbrado a ser lehendakari?
-Te haces enseguida a ello porque es una enorme responsabilidad a la que tienes que hacer frente. Personalmente, lo acabas asumiendo, aunque seguramente todavía con espacios en los que asentarse.
-¿Añora algo de su vida anterior?
-Ya tenía una vida complicada: también iba escoltado, también tenía mucho trabajo y reuniones. Me tengo que acostumbrar a Vitoria. Lo que no haré jamás será encerrarme en una burbuja en Ajuria Enea. Sigo saliendo, estando en la calle y haciendo lo que me corresponde, ya no sólo como lehendakari sino como persona normal y corriente.
-Como disfrutar la Aste Nagusia de Bilbao, por ejemplo.
-Sí. Lo mejor de las fiestas es el reencuentro con los amigos, dedicarles el tiempo de una comida y estar con la gente que quieres.