Los 'brotes verdes' empiezan a florecer. Alemania y Francia, los dos principales motores de la UE, han escapado de la recesión al crecer sus economías un 0,3% en el segundo trimestre respecto al anterior tras encadenar un año de caídas. Su mejoría, que fue acogida con sorpresa incluso por sus respectivos gobiernos, alienta la esperanza de una recuperación en el conjunto de la zona euro, cuyo Producto Interior Bruto (PIB) sólo retrocedió un 0,1% en ese periodo, frente al batacazo del 2,5% que registró entre enero y marzo. Lo peor de la crisis «parece haber quedado atrás», se felicitó la Comisión Europea. El Banco Central Europeo (BCE) fue un poco más allá al proclamar que «la recesión global ha tocado fondo», aunque advirtió que la actividad se mantendrá débil en la Unión hasta el próximo ejercicio.
El enfermo ha salido de la UVI y sus constantes vitales ofrecen un alivio, pero su estado es delicado y aún está muy lejos de recibir el alta. «La situación es mucho mejor de la que esperábamos en primavera», admitió el portavoz del Ejecutivo comunitario, Ton van Lierop, quien atribuyó los favorables datos conocidos ayer a las medidas adoptadas por los gobiernos y los bancos centrales para combatir la crisis. Sin embargo, se cuidó mucho de echar las campanas al vuelo.
Alemania y Francia han salido de la recesión, sí, gracias al impulso del consumo de las familias, las exportaciones y la inversión pública. Pero el repunte de su actividad es tan leve que los mandatarios de ambos países y los analistas aconsejaron acogerlo con extrema prudencia. El avance de su PIB en un 0,3% respecto al primer trimestre -en el anterior había descendido un 3,5% y un 1,3%, respectivamente- fue saludado con optimismo por los mercados, que no olvidaron que la economía germana todavía se contrae a un ritmo anual del 5,9% y del 2,6% la gala, según las estimaciones provisionales de Eurostat, la oficina estadística de la UE.
«Las cifras son alentadoras», señaló el ministro alemán de Economía, Karl Theodor Guttenberg, quien se apresuró a matizar que «no hay motivo para la euforia, ya que el camino hasta que alcancemos el nivel del año pasado todavía es largo». Su colega francesa, Christine Lagarde, se expresó en términos similares y reconoció que «la situación del mercado de trabajo seguirá siendo difícil durante los próximos meses». Los gobiernos de ambas potencias no ocultaron su sorpresa por el repunte del PIB, ya que esperaban un retroceso, aunque moderado.
Mejoría generalizada
El alza de sus indicadores permite que la zona euro ya vea la luz al final del túnel tras quedarse al borde de abandonar la recesión. Su actividad sólo cayó un 0,1% en el segundo trimestre. Aún así, todavía se desploma a un ritmo anual del 4,6%, tres décimas menos que a finales de marzo.
Casi todos los socios de la moneda única experimentaron una mejora en sus indicadores, aunque, de los 17 de los que Eurostat dispone hasta ahora de datos oficiales, sólo Portugal (0,3%), Grecia (0,3%) y Eslovaquia (2,2%) -aparte de Alemania y Francia- se anotaron avances. La economía de Reino Unido cedió un 0,8% respecto al trimestre anterior y un 0,5% la de Italia, muy lejos de los descensos precedentes del 2,4% y 2,7%.
En España será hoy cuando el Instituto Nacional de Estadística difunda una primera estimación sobre la evolución entre abril y junio. El Banco de España calcula que el PIB se contrajo un 0,9%, frente al 1,9% de los tres primeros meses del año. La recuperación que comienza a vislumbrarse en el resto de la UE llegará, previsiblemente, con un cierto retraso por la intensidad de la crisis inmobiliaria que azota al país y sus negativos efectos sobre el empleo.
Las cifras difundidas ayer por Eurostat coincidieron con la publicación del boletín mensual de agosto del BCE, en el que instituto emisor proclama que lo peor ya ha pasado. «La recesión global ha tocado fondo» y en la zona euro «el ritmo de contracción se ralentiza claramente», enfatiza el informe, en línea con el discurso esperanzador, pero alejado de cualquier triunfalismo, que ha lanzado esta semana la Reserva Federal de Estados Unidos.
Recuperación en 2010
El banco central alienta así la confianza en que la Eurozona salga de la recesión -la peor desde la II Guerra Mundial- antes de lo esperado. «La actividad seguirá siendo débil durante el resto del año», pero el próximo ejercicio, «tras una fase de estabilización, empezará la etapa de verdadera recuperación gradual, con tasas de crecimientos trimestrales positivas», apunta, en coincidencia con las predicciones del Fondo Monetario Intenarnacional y la Comisión Europea. A ello contribuirán los planes de estímulo aprobados por los gobiernos y el nivel históricamente bajo de los tipos de interés, señala.
No obstante, la institución que dirige Jean Claude Trichet advierte de que la incertidumbre sobre la economía y la volatilidad en los mercados siguen siendo muy elevadas, y no descarta riesgos como un nuevo tirón al alza de los precios del petróleo y las materias primas, una intensificación de las presiones proteccionistas o una evolución de los mercados de trabajo aún peor de lo previsto.