-¿Qué reflexión le merece que después de 50 años de trayectoria y con más de 800 asesinatos a su espalda, ETA conserve aún un apoyo social significativo, en retroceso, pero que ronda las 100.000 personas, según los resultados electorales?
-Es la parte más preocupante. Quizá es la que más nos corresponde a los políticos. Hay otra parte policial, de la justicia, de la colaboración internacional, del Derecho... Pero a los políticos nos toca deslegitimar la violencia, cualquier falso argumento en el que se quiera basar el recurso a la violencia. Tenemos que ser mucho más contundentes en Euskadi, y ha habido veces en que no lo hemos sido, diciendo que no hay ninguna idea perseguida, ningún país oprimido.
-ETA ha lanzado muchos órdagos en su larga trayectoria, pero ¿se puede considerar esta ola de atentados como un desafío al Estado en coincidencia con su siniestro aniversario?
-ETA pretende desafiar al Estado en todo momento. Ha buscado el dolor y su propia propaganda durante toda su existencia. Y el 50 aniversario es una fecha muy señalada para poner todo a la vez encima de la mesa. A nosotros nos corresponde que ETA no cumpla ningún aniversario más. Debemos poner todo de nuestra parte, que no haya ni una vela negra más en el calendario.
-Usted en Mallorca acaba de reclamar que «no se alardee de la violencia en nombre de Euskadi».
-Una de nuestras mayores vergüenzas es que se alimente el mundo de la violencia en nombre de Euskadi. Es una barbaridad. Los terroristas y quienes les apoyan no son embajadores de ninguna imagen de Euskadi. Sólo son embajadores macabros.
-¿Cómo le han recibido en Mallorca?
-Es verdad que algunos medios han destacado que hubo algún silbido, pero la verdad es que fueron cuatro fanáticos. En general, me han recibido extraordinariamente bien. La inmensa mayoría de los que estaban ahí agradecieron mucho mi presencia que, en el fondo, era la presencia de los vascos y vascas que iban a decir a los mallorquines y baleares que estamos juntos en el dolor y en la lucha contra ETA.
-¿Y cómo se sintió como lehendakari fuera de Euskadi en un momento tan trágico?
-Esas situaciones de funerales, de estar con las familias de las víctimas, son duras pasen donde pasen. Tenía que estar allí y cambiar la imagen que tiene una ínfima minoría que confunde a los vascos con los problemas de la violencia. Los vascos somos los que sufrimos la violencia, los otros son los asesinos.
-¿Cree que tenía que haber suspendido sus vacaciones para ir también en persona a Burgos a solidarizarse con la Guardia Civil?
-Hablé por teléfono con el presidente de Castilla y León, con la gente de la zona y, bueno, todos vimos que no hacía falta. El propio presidente de la comunidad visitó el cuartel por la mañana y luego se fue a otras labores. O sea, que está bien lo que está hecho.